4 de cada 10 embarazadas sufren calambres al dormir


Entre las diversas molestias que puede padecer una mujer durante la gestación, una de las más frecuentes es la aparición de calambres, fundamentalmente durante la noche.

calambres

Loa calambres nocturnos son dolorosos, súbitos e impredecibles, se sitúan con más frecuencia a nivel de la pantorrilla. Son contracturas musculares que se originan por descargas espontáneas de los nervios y se calcula que entre el 30% y el 45% de las mujeres los sufren durante el embarazo.

Varios estudios científicos demostraron que la ingesta de alimentos ricos en magnesio o suplementos de este mineral reduce la frecuencia y la intensidad de los calambres inducidos por el embarazo.

Es importante monitorear los niveles de magnesio en sangre de las embarazas, fundamentalmente de las adolescentes y de las de bajo nivel socioeconómico, grupos que está demostrado que son más vulnerables a esta carencia nutricional.

Una investigación, publicada este año en la prestigiosa revista Maternal & Child Nutrition, incorporó mujeres con un período de gestación entre 14 y 34 semanas que sufrían de calambres en las pantorrillas con una frecuencia de dos o más por semana. Ochenta embarazadas completaron el estudio. De este total, 41 recibieron magnesio (300 mg/día) y 39 recibieron placebo.
Al término de las 4 semanas, la reducción del 50% de la frecuencia de los calambres fue significativamente mayor en las mujeres que recibieron magnesio, en relación con las que recibieron placebo. La intensidad del dolor producida por los calambres también fue significativamente inferior en el grupo que recibió magnesio.

Al respecto, el Dr. Franchella puntualizó que “este estudio demostró que el aporte complementario de magnesio es una estrategia oportuna para tratar los calambres durante el embarazo y el dolor que generan. Además, el número de mujeres con ausencia total de calambres fue significativamente superior en el grupo tratado en relación con el grupo placebo, lo que también es auspicioso».

“El magnesio se puede incorporar a través de alimentos ricos en este nutriente, como vegetales, cereales, legumbres, ciertas carnes, cacao y mariscos. Sin embargo, en los últimos 50 años la ingesta de magnesio ha caído considerablemente debido a refinamientos y otros procedimientos realizados en los alimentos, sumados a una reducción en el consumo de frutas y vegetales, por lo que en ocasiones se recomienda la suplementación”, explicó el Dr. Franchella.

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