A un paso de cumplir los 100 años, falleció el actor Max Berliner


El actor, que estaba a punto de festejar los 100, se mantuvo en actividad hasta último momento.

Con 95 años de carrera y con proyectos hasta el último momento, el objetivo de la vida de Max Berliner fue nunca detenerse: “Hay que tener algo pendiente, sino la vida no tiene sentido”.

El actor, que el 23 de octubre próximo hubiese cumplido 100 años, murió hoy según comunicó su propio hijo Daniel en su Facebook: “Hoy solo música para recordarlo!!! Ejemplo de vida , así lo recordamos!!! Max viejo querido mío!!! Y un día nos dejaste!!!”.

Max Berliner nació en Polonia y con apenas dos años migró a la Argentina con sus padres. Ella, costurera y él, broncero, se instalaron en el barrio de Once.

En una entrevista con TN Show contó cómo fueron sus inicios en el teatro, recordó cómo conoció a su gran amor -desde hace más de 60 años-, Rachel Lebenas, y repasó algunas anécdotas de su trayectoria. “Mi papá no quería un hijo doctor, quería un hijo actor”, repetía cada vez que le preguntaban por sus comienzos. “Mi papá estaba convencido de que tenía que actuar. Me llevaba al cine. Le encantaba ir a ver películas en episodios, que se daban los lunes, miércoles y viernes. Esos días bajaba la persiana de su local y me llevaba al cine”, recordaba con felicidad.

La confianza que le transmitió su padre, lo acompañó siempre. “Nunca rechacé una propuesta. No elegía, aceptaba. A mí no me importaba si había más texto o menos texto. No hay papeles secundarios, hay buenos actores o malos actores”, decía Berliner que llegó a hacer más de 40 películas, entre ellas Y mañana serán hombres, La patagonia rebelde, Plata dulce, Yepeto y El otro hermano.

El primero de sus papeles fue en la obra de Sholem Aleijem, Inmigrantes. “Fue a los 5 años. Tenía que pararme delante de un barco y decir una palabra en idish (idioma judío). Me la aprendí y me salió con naturalidad, como todo lo que vino después. Yo no hice nunca nada forzado, todo venía de adentro. Es hermoso vivir así. Haciendo lo que siempre quise”, recordó para TN Show en su momento.

Está claro, el teatro fue su motor en la vida. Se desempeñó como actor, director y autor de espectáculos. En un escenario también conoció a su mujer, Rachel Lebenas. “Nos encontramos por azar. Había una institución que buscaba gente joven para hacer teatro. Estaban armando el elenco de El zoo de cristal, de Tennessee Williams. Me llamaron para dirigir esa obra. Pusieron una aviso en el diario y vinieron muchas personas al casting. Tenía que elegir a una chica para el personaje de Amanda. Me acerqué y dije ‘ella va a ser la protagonista’. Era Rachel. No la había visto nunca antes, pero de todas las actrices que se presentaron, la que me atrajo fue Rachel, por su personalidad, por su fuerza”.

Esa era la segunda vez que se veían, sólo que Berliner no lo supo hasta después. “Esa fue la segunda vez que nos cruzamos. Lo había visto actuar en una obra a la que asistimos con mi papá. Terminó la función y le dije ‘¡qué bárbaro está ese hombre!’. Le pregunté si lo podíamos esperar para felicitarlo. Lo esperamos, pero no lo encontré. A los pocos días, salió en el diario que buscaban una actriz. Fui y, cuando llegué, me di cuenta de que era el actor que había visto tiempo atrás'”, sumaba Rachel, la inseparable mujer de Berliner, que lo acompañó a la entrevista.

Max Berliner no se cansaba de repetir cuál era su secreto para semejante vitalidad: “Soy feliz viendo un cielo con nubes, sentando en un café contemplando a las personas, mirándolas a los ojos, y hacer todo con amor”.

Más allá de su trabajo como actor y director, Berliner logró una inusitada popularidad a partir de una publicidad que hizo cuando cumplió 90 años. Berliner aparecía haciendo ejercicios físicos de gran complejidad en el anuncio de un medicamento contra el reumatismo. Ese detalle lo vinculó fuertemente con generaciones que no lo conocían y que empezaron a admirar su simpatía y vitalidad.

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