Argentina e Inglaterra acordaron sumar dos escalas en los vuelos a Malvinas


La canciller Susana Malcorra y el vicecanciller británico Alan Duncan avanzaron en políticas comerciales en conjunto.

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Argentina y el Reino Unido acordaron dos escalas adicionales mensuales en territorio continental argentino, una en cada dirección, hacia las Islas Malvinas y coincidieron en la necesidad de “remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable» del archipiélago, como comercio, pesca, navegación e hidrocarburos.

Dejando a un lado la cuestión de la soberanía sobre Malvinas, el acuerdo en torno a los vuelos y otros aspectos de la relación bilateral fue incluido en una declaración conjunta de diez puntos difundida a última hora de ayer por las cancillerías de ambos países, luego de un encuentro que mantuvieron en Buenos Aires la canciller Susana Malcorra y el vicecanciller británico Alan Duncan, quien llegó al país para participar del Foro de Inversiones y Negocios que se desarrolla en el Centro Cultural Kirchner.

En este sentido, el diputado nacional del PRO, Eduardo Amadeo, señaló en diálogo  que de esta manera se inaugura una nueva etapa en las relaciones internacionales entre ambos países.

«Para el Gobierno de (Mauricio) Macri, la recuperación de Malvinas es prioridad absoluta. Distinto a los caminos que transitamos con el kirchnerismos donde fue ‘me peleo todo el tiempo’ y no avanzamos nada», añadió.

De esta manera, añadió: «Con Marlcorra y Macri, el diálogo nos permite estar más cerca con Malvinas y con los isleños para avanzar poco a poco a con los habitantes de las islas».

«La agenda de trabajo que se trató es interesantísima», sostuvo respecto a la reunión que mantuvieron Malcorra y Duncan.

El entendimiento conjunto, que implica un giro radical en las relaciones con el Reino Unido, deja en claro que el diferendo por la soberanía de Malvinas es una “cuestión pendiente”, tal como dijo Malcorra, y retoma la fórmula establecida en el Acuerdo de Madrid, firmado en 1989 por el ex presidente Carlos Menem, que retomó las relaciones diplomáticas entre ambos países dejando de lado el diferendo por la soberanía, siete años después de la guerra de Malvinas.

El propio Duncan lo dejó en claro al señalar que el diálogo por el Atlántico Sur «tratará de aprovechar la cooperación en áreas de interés mutuo» pero, «por supuesto, no incluirá la cuestión de la soberanía».

En este sentido, el vicecanciller británico subrayó que el Reino Unido «sigue apoyando firmemente los derechos de los habitantes de las islas y nuestra posición sobre la soberanía no ha cambiado».

En un apartado llamado “Atlántico Sur”, ambos gobiernos «acordaron que serían establecidas conexiones aéreas adicionales entre las Islas Malvinas y terceros países» y, en ese marco, pactaron el “establecimiento de dos escalas adicionales mensuales en territorio continental argentino, una en cada dirección», cuyos «detalles específicos serán definidos» más adelante.

Actualmente, la empresa LAN realiza un solo vuelo por semana -los sábados- que parte desde Santiago de Chile con destino a la base militar de Mount Pleasant en Malvinas, y hace una escala en la ciudad chilena de Punta Arenas.

Una vez por mes, ese mismo vuelo hace una segunda escala en Río Gallegos, tanto a la ida como a la vuelta, y, a partir del nuevo acuerdo firmado en Buenos Aires, las escalas mensuales -de ida y vuelta- serán dos, lo que implica que se sumará un nuevo vuelo mensual a esa ruta aérea.

Por otra parte, Argentina y el Reino Unido expresaron su acuerdo en «adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos», y ambos gobiernos remarcaron «los beneficios de la cooperación y de un compromiso positivo de todos los involucrados».

En una carta enviada el mes pasado, la premier británica Theresa May le había pedido al presidente Mauricio Macri que se avanzara en la “remoción de las medidas de restricción de los hidrocarburos» que había impulsado el kirchnerismo con cambios en la legislación vigente para penalizar a las petroleras que exploraran en Malvinas, lo que permitió que se iniciaran demandas judiciales de la Argentina contra las operaciones consideradas ilegales de las empresas pesqueras que actúan en la zona.

Finalmente, los representantes de los dos gobiernos «expresaron su pleno apoyo al proceso de identificación de ADN con relación a los soldados argentinos no identificados sepultados en el cementerio de Darwin».

«Las conversaciones sobre esta delicada cuestión humanitaria serán llevadas adelante en Ginebra sobre la base de una evaluación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), complementada por las conversaciones bilaterales que sean necesarias. Ambas partes acordaron que los deseos de las familias involucradas son de la mayor importancia», dice la declaración y finaliza informando que se acordó «establecer una fecha para una reunión más amplia a la mayor brevedad posible».

En julio pasado, una delegación del CICR realizó una misión técnica de evaluación en Malvinas, durante la cual mantuvo reuniones con los distintos sectores de la población y tomó muestras de la tierra donde se encuentra emplazado el cementerio para evaluar sus condiciones topográficas.

La misión de la Cruz Roja visitó el cementerio de Darwin ubicado en la isla Soledad, a unos 80 kilómetros de Puerto Argentino, donde se encuentran enterrados 237 cuerpos, de los cuales 123 se encuentran sin identificar, con una placa que dice «Soldado argentino solo conocido por Dios».

Para los próximos días se espera una nueva reunión en Ginebra -sede de la Cruz Roja- de la cual deberá salir la fecha de inicio de los trabajos de identificación de los cuerpos y también quiénes serán los encargados de llevar a cabo la misión humanitaria.

Entre las posibilidades aún sin definir se había mencionado la participación del reconocido Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), una organización científica no gubernamental que aplica las ciencias forenses a la investigación de violaciones a los derechos humanos en el mundo, con una participación crucial en la Argentina en el marco de la identificación de víctimas de la última dictadura cívico-militar.

«Estamos a la espera y a disposición del gobierno argentino, y a la expectativa de la reunión con la Cruz Roja y la decisión de ambos gobiernos», afirmó el director del equipo, Luis Fondebrider.

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