Bosnia cierra museo de 124 años


El cierre del Museo Nacional, fundado hace 124 años, se convierte en la última víctima del enfrentamiento entre las distintas comunidades culturales del país.

El cierre del Museo Nacional de Bosnia-Herzegovina ha sido justificado por razones presupuestarias, pero todo el mundo sabe que responde a excusas de mal pagador porque la desaparición de esta institución viene a sumarse a la desaparición en los últimos tiempos de todo centro cultural que aspire a una convivencia cultural que representa, en definitiva, la convivencia en su máxima expresión. Da a veces la impresión, la desoladora impresión, de que el invento de la Bosnia de la paz, posterior a los acuerdos de Dayton de 1995, se ha revelado como una quimera, como un delirio de ingenieros de la geopolítica. En resumen, que 17 años después del final de la guerra que costó 200.000 muertos y cientos de miles de heridos y de refugiados, cuando ya ha crecido una generación que no había nacido antes del conflicto bélico, el proyecto se ha roto. De hecho, el cierre del Museo Nacional es, ni más ni menos, que el termómetro de la situación. Testigos tantas veces mudos y en tantas ocasiones cómplices, los ojos europeos se limitan a expedir certificados de defunción sin atajar las causas de los fallecimientos. Así reza una conclusión de un reciente informe del Consejo Europeo: “Después de la guerra los diferentes grupos culturales, que se definen a sí mismos como naciones, han querido todos contar con sus propias instituciones culturales. Croatas y serbios han asegurado además que las instituciones existentes, todas ellas radicadas en Sarajevo, representan cada vez más a los bosniacos o bosnio-musulmanes”. El diagnóstico está claro.

Comments

comments