Capriles no acepta la derrota y pide contar voto a voto


El presidente interino venció por una diferencia de sólo 1,5%; el candidato opositor se adjudicó el triunfo y exigió un recuento de todos los votos; Boudou, en el festejo chavista.

Capriles rechazó los cómputos finales.

Capriles rechazó los cómputos finales.

“Nosotros tenemos un resultado distinto”, dijo el candidato de la oposición. Habló después del discurso del candidato oficialista, al que consideró “el único derrotado”. Exigió que se audite el 100% de los votos.

El candidato de la Mesa de Unidad Democrática, Henrique Capriles, compareció ante los venezolanos para ratificar que su partido no reconocerá la derrota y exigirá el conteo voto por voto. Se presentó con las 3200 incidencias observadas por el CNE, que serían la diferencia suficiente que favorece los resultados que la oposición manejaba.

El candidato oficialista Nicolás Maduro ganó ayer in extremis las elecciones presidenciales más reñidas d ela historia de Venezuela, tras una noche de máxima tensión y sólo 40 días después de la muerte de Hugo Chávez.

Según el boletín “irreversible”, hecho público por el Consejo Nacional Electoral (CNE) al filo de la medianoche, seis horas después del cierre de las urnas, el candidato del chavismo obtuvo el 50,66% de los votos, frente al 49,07% del opositor Henrique Capriles.

Capriles no reconoció su derrota, dijo que había sido el ganador y exigió un recuento de “todos los votos”. Denunció que hubo 3200 “incidencias” (irregularidades). “Maduro, el gran derrotado es usted y lo que usted representa”, afirmó.

A pesar del impacto emocional tras la muerte de Chávez y de los privilegios que tuvo en su campaña, Maduro logró apenas 7.505.338 votos, 600.000 menos que Chávez hace seis meses. En cambio, Capriles se convirtió en la gran sorpresa: creció hasta los 7.270.000 votos, rozando la gloria política durante muchos momentos de la noche, cuando algunos sondeos extraoficiales lo daban ganador. Logró casi 700.000 votos más que en las presidenciales del año pasado, a pesar de que las encuestas habían anticipado que sería derrotado por una diferencia de hasta 10 puntos.

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