Chihuido: El origen del enredo es el acuerdo con el FMI


La obra fue contabilizada por el staff de Christine Lagarde, directora ejecutiva del Fondo, como gasto ordinario en las cuentas nacionales lo que significa que entra dentro del “ajuste” que pide el FMI. Lo concreto es que Chihuidos deberá seguir esperando.

Un primer intento con China: En la gira de Macri, representantes de Helport y de la firma china Yellow River Engineering firmaron el acuerdo; luego se diluyó

Las restricciones presupuestarias que le impuso el Fondo Monetario Internacional a Mauricio Macri, le trajo más de una complicación. Una de las decisiones que tuvo que tomar fue postergar la construcción de la represa Chihuidos, en la provincia lo que generó el descontento local y el internacional. El gobierno de Alemania , que apadrina a Voith Hydro, una de las empresas que integran el consorcio que pretende hacer la obra se mostró molesto con la decisión.

Chihuidos es una represa hidroeléctrica que requiere de una inversión de 2200 millones de dólares, de los cuales el 85% debería ser aportado por proveedores alemanes e italianos y garantizado por Euler Hermes, la agencia de exportaciones de la administración Merkel, y el gobierno de Italia.

El miércoles (11/7) se conoció la mala noticia en una reunión que suponía todo lo contrario. Tres ejecutivos de Voith llegaron desde Alemania a una reunión en la Casa Rosada con Gustavo Lopetegui, vicejefe de Gabinete, para comunicarle que Merkel había tomado una medida que no ocurría desde 1999: Euler Hermes había aprobado la posibilidad de garantizar un préstamo de unos 1600 millones de dólares para la construcción de la represa sobre el río Neuquén. Los acompañaban el embajador alemán en la Argentina, Jürguen Mertens; el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, y representantes del resto de las empresas del consorcio, como Juan Manuel Collazo, de Helport (la constructora de Eduardo Eurnekian), y Gustavo Weiss, de Eleprint y presidente de la Cámara Argentina de la Construcción. La otra integrante es Panedile, de Hugo Dragonetti, que no estuvo en la reunión.

Sin embargo, apenas ingresaron al salón Lopetegui los recibió con malas noticias. “No podemos empezar ni una sola obra nueva”, les dijo, y se explayó en las razones: como los préstamos para la central serán pagados finalmente por el Estado argentino, el país no está en condiciones de sumar gasto público a su compleja situación fiscal.

Lopetegui propuso a todos buscar alternativas financieras. Una de ellas, dijo, sería que los préstamos queden en cabeza de Neuquén y que la provincia encuentre algún esquema de repago, como podrían ser las regalías de Vaca Muerta. O incluirla entre los proyectos del programa de participación público-privada (PPP), la única expectativa fundada que queda en pie en el sector de la construcción cuando se habla de obras públicas.

Propuesta que no agradó nada a el vicegobernador Rolando Figueroa quien salió a criticar al gobierno nacional por proponer el uso de las regalías de Vaca Muerta para garantizar el financiamiento de ésta obra.

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