Colapso sanitario en Bolivia y la gente muere en las calles


Hasta el momento, Bolivia tiene unos 18.500 casos de coronavirus y suma 611 muertes por la enfermedad.

La situación generada por la pandemia en Bolivia es cada vez más dura, ya que las denuncias de los médicos sobre el colapso de los hospitales se volvió una realidad y la falta de atención provocó que varias personas murieran en plena calle. Incluso en algunas zonas la respuesta que recibieron los pacientes fue terminante: para conectar a uno al respirador debían esperar que otro muriera.

«No nos atendieron. Estábamos aquí (en la puerta del hospital Cochabamba) desde las 7. Nos han dicho que están haciendo rotación de personal», denunció el nieto de una mujer que era sospechosa de tener Covid-19 y murió el domingo en la puerta de ese centro asistencial. Su relato fue similar al de familiares de otras víctimas.

Según se indicó, fueron al menos seis las personas que perdieron la vida en las calles por falta de atención, frente a los centros de salud o en sus casas, registradas en La Paz, Cochabamba y Beni. En La Paz, por ejemplo, las 14 camas de terapia intensiva siguen ocupadas en su totalidad.

Otra de estas situaciones se dio en Cochabamba. «Aparentemente tuvo un cuadro respiratorio y dejó progresar la enfermedad -como la mayoría de la gente está haciendo- y no pudo llegar a una atención oportuna. Falleció en el camino», comentó el jefe de Vigilancia Epidemiológica del Servicio Departamental de Salud local, Rubén Castillo.

Por su parte, el secretario de relaciones del Sindicato de Ramas Médicas de Salud Cochabamba, Carlos Nava, lamentó los decesos en las puertas de hospitales, domicilios y calles, pero aseguró que eso se debe a que el servicio de salud pública está colapsado. «Lamentablemente, eso sucede porque la gente no cumple las medidas de bioseguridad», dijo y confirmó que los hospitales están saturados.

Una situación que ilustra la saturación del sistema se dio en Santa Cruz de la Sierra. Allí, una mujer pidió asistencia para su esposo, de 33 años, que dio positivo, pero no consiguió que lo internaran en el hospital Pampa de la Isla. «Los médicos me comunicaron que no había espacio y debía esperar a que un paciente falleciera para que mi esposo ingresara a la intubación endotraquial», expresó.

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