Crimen de Fabián Gutiérrez: el «hobby» del acusado que iba tras el dinero «negro» de la corrupción


Facundo Zaeta, uno de los imputados en la causa por el asesinato del empresario y ex secretario de los Kirchner, guardaba notas de diarios sobre el procesamiento de la víctima por «presunto lavado de activos» y también realizaba búsquedas sobre el tema en Internet.

Mientras el cuerpo de Fabián Gutiérrez todavía se encuentra en la Morgue de Río Gallegos, y sus asesinos ya están detenidos y procesados por “homicidio criminis causae, agravado por premeditación y alevosía”, apareció un nuevo elemento que aporta la causa y es que Facundo Zaeta, uno de los implicados en el hecho, guardaba notas de diarios pensando que el empresario tenía dinero «negro» de la corrupción.

Hace unos años, Gutiérrez había sido señalado como un integrante de una red de corrupción y, según publicaron y replicaron algunos medios, no quedarían dudas que se encontraba en negocios turbios. Luego, finalmente la Justicia ordenaría su procesamiento por “presunto lavado de dinero”.

El hecho de que Gutiérrez haya tenido sólo el procesamiento y no la condena firme no importó para el imaginario de la gente. La semilla ya estaba plantada y el relato mediático lo señalaba como un corrupto que tenía “muchos dólares”. Esto habría sido fundamental para pergeñar el plan de robarle, ideado por los muchachos que ahora están detenidos por su asesinato.

En los fundamentos que encontró el juez Carlos Narvarte para mantener el agravante de “premeditación”, señala algo que encontró la Policía en el allanamiento a la casa de Facundo Zaeta: unas anotaciones que darían cuenta de una investigación previa a cometer el robo.

Según reza el expediente al que tuvo acceso La Opinión Austral, en el historial de navegación de la computadora de Zaeta se pudo acreditar que había visitado el portal Ámbito Financiero y entró a la nota llamada: “Procesaron a ex secretario de Cristina por lavado de dinero”.

Esto refleja que no se trató de un robo “al voleo”, sino que los ahora detenidos sabían o presuponían que le sacarían dinero “negro” a alguien poderoso. Hoy se sabe que solamente le sustrajeron 90 mil pesos, unos electrodomésticos y una caja de habanos.

Además, en el cuaderno de estudios de Zaeta la Policía encontró algunas citas textuales escritas por él mismo -hecho ratificado por su hermano Agustín en la indagatoria-, en los que había transcripto: “Parte del dinero proveniente de los ilícitos perpetrados por aquella asociación ilícita fue recibido por Héctor Daniel Muñoz y Víctor Fabián Gutiérrez, y luego fue puesto en circulación en el mercado con el fin de aparentar un origen lícito”.

El hecho de los textuales dio un indicio irrefutable para Narvarte. Los chicos idearon un plan para robar dinero que Gutiérrez tendría y que no podría denunciar. Lo que parecía un crimen perfecto, pero terminó saliendo muy mal.

A partir del procesamiento y lo que testificaron sus amigos, se puede reconstruir lo que hizo el empresario el día antes de su muerte y lo que tenía pensado para los próximos días. “Me vas a tener que esperar hasta el lunes, estoy con lo de la mudanza todavía”, le había dicho Gutiérrez el primero de julio a un comerciante con el que esperaba hacer negocios.

Gutiérrez había estrenado la casa de la calle Perkic y, más allá de la mudanza y que tenía que acomodar algunas cosas, tenía pensado encerrarse con Facundo Zaeta desde el jueves hasta el domingo. “A mí no me ven hasta el lunes, porque por fin me junto con el pendejo de 19”, le había confiado a un amigo el día antes del homicidio.

Conociendo la relación que Gutiérrez tenía con Zaeta, un amigo le recomendó: “Hacé lo que quieras, pero no te enamorés, mirá que los pibitos de ahora lo único que quieren es g…”, a lo que el empresario dijo que ya lo sabía y que “el pibe quiere experimentar, está bien, lo tengo claro, no me engancho ni en p…”.

El miércoles por la noche fue la cena de inauguración de la casa. Gutiérrez compartió una comida con sus amigos y algunas bebidas alcohólicas. “No tomamos tanto porque al otro día teníamos que laburar”, dijo un allegado cuando prestó declaración días después ante el juez.

En la sobremesa, un amigo subió una foto a Instagram de todos y recibió mensajes directos de una cuenta llamada “King of Disaster” que hoy ya no se encuentra activa. El titular de esa cuenta invitó a todos los comensales a tener relaciones sexuales, según declaró un allegado de Gutiérrez.

Finalmente, Gutiérrez se fue a dormir en su casa nueva. Al otro día iría al gimnasio y cerca de las siete de la tarde pasaría a buscar a Zaeta. El momento había llegado, después de meses de charla a través de WhatsApp mientras se estaban conociendo, los dos finalmente se verían un poco más íntimamente, o al menos eso pensaba el ex colaborador presidencial.

Ya quedó acreditado que Gutiérrez llegó a su casa de la calle Perkic con Facundo Zaeta, pero todavía no se puede reconstruir que pasó exactamente desde que pasaron por la puerta principal hasta que el primero fuera encontrado, días después, en el patio de una casa a quince cuadras.

Aparentemente, Zaeta le cubrió los ojos con vendas de tipo deportivo y el empresario se dejó, posiblemente en un juego sexual. En un momento determinado, el joven llamó a sus amigos cuando Gutiérrez ya estaba en estado de indefensión, aunque no se sabe si ya había sido sometido a golpes por Zaeta.

Según declaró Facundo Gómez, él llegó junto a Pedro Monzón y entraron por una ventana rota que tenía un mosquitero. Zaeta ya estaba adentro con guantes y un cuchillo en la mano con sangre. “Apenas pasamos el marco de una puerta, vimos una mancha de sangre como de una mano”, aseguró ante el juez. “Dale, bo…, dame una mano, no me vas a dejar en esta solo”, dijo Facundo Zaeta.

A partir de la autopsia, se supo que Gutiérrez fue atacado por más de una persona hasta que falleció ahorcado. Pedro Monzón es judoca de alto rendimiento y Facundo Zaeta practica boxeo, por lo que la paliza debe haber sido brutal. Según dijo Narvarte, hubo: “Una conducta desenfrenada en la ejecución del crimen”.

“No quisiste por las buenas, ahora vas a ver por las malas”, le decía Zaeta a Gutiérrez mientras lo sometía a golpes, expresó Monzón sobre el ataque en el que, según sostuvo en sus tres declaraciones, no tuvo participación.

El judoca dijo que entró en pánico, que en ningún momento agredió ni tocó a Gutiérrez, que sólo limpió la escena del crimen porque era amenazado por Zaeta. Esto es curioso, ya que, de acuerdo a lo que dijo Agustín Zaeta, Monzón tranquilamente podría someter a su hermano en caso de ser amenazado.

Las versiones de Zaeta y Gómez son completamente contrapuestas. El primero dijo que Gómez trajo una piedra de afuera y le dio en la frente a Gutiérrez, mientras que el segundo indica que Zaeta fue quien ahorcó a Gutiérrez hasta la muerte, cuando este quería escapar de la tortura.

“Ayudame a cargarlo, dale b…”, les gritaba Zaeta a sus amigos mientras trataba de enrollar los restos en una alfombra para llevarlos a la camioneta Amarok.

El día después del crimen fueron encontrados unos precintos y una campera de Gutiérrez alrededor de un charco de sangre. Este fue el primer indicio de la Justicia para comenzar a investigar un crimen violento.

El miércoles, Gómez había cargado lingas para remolcar autos y los precintos en el baúl de su Gol. “La idea era para agarrar las cosas que íbamos a robar y que íbamos a llevar en la caja de la Amarok. Yo pensé que la camioneta en la que nos íbamos a escapar era la de Zaeta, porque él tiene una igual”, se defendió.

En parte era verdad, cuando se llevaron el televisor de 50 pulgadas utilizaron las lingas, pero los precintos estaban en las muñecas del empresario.

El que guiaba la camioneta era el propio Zaeta, que fue callado en todo momento, a su lado iba Monzón y en la parte trasera iba Gómez.

En un momento dado, Gómez se acobardó, vio que su auto había quedado estacionado cerca de una panadería y le dijo a Zaeta: “Pará, b… yo me bajo acá”, mientras abría la puerta y se tiraba de la camioneta en movimiento. “Sos un c…, b…”, le gritó el conductor, que sólo había amagado a frenar.

Zaeta y Monzón siguieron hasta la casa del barrio Aeropuerto Viejo de El Calafate. Dejaron el cuerpo y -según el segundo- “Facundo agarró un cuchillo tipo Tramontina y lo apuñaló cuatro veces más en el cuello. Yo no entendí, según él, Gutiérrez seguía vivo, pero yo vi que ya no respiraba ni nada”, indica el expediente.

Fuente: Crónica

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