Del todos a todes: el uso de la “e” en lenguaje inclusivo gana adhesiones y muchas críticas


Especialistas analizan qué futuro tiene el uso de la e en un género neutro, que impulsan varios grupos, mientras intentan separar la lingüística de la ideología.

El lenguaje inclusivo nació como una propuesta para erradicar el androcentrismo en el habla, en el entendido de que la lengua invisibiliza la figura femenina y que, como construcción cultural en permanente transformación, recoge también la discriminación, el sexismo o el racismo que se vive en la sociedad.

Esta postura llevó a proponer, muchas veces desde ámbitos oficiales, el “desdoblamiento”, el uso del masculino y el femenino para referirse a la población en general (por ejemplos, “todos y todas”). Un ejemplo reciente en Uruguay, no exento de polémica, fue el cambio de nombre de la Defensoría del Vecino por el de Defensoría de las Vecinas y Vecinos.

Ante la controversia generada en varios países por el impulso a esta modalidad, la Real Academia Española se manifestó ya en el 2010 contra las dificultades que acarrea este uso. “La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones”, señaló.

Para la RAE, “este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico” y “la mención explícita del femenino solo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto”.

Sin embargo, la invención de un género neutro en español que usa la “e” comienza a ganar terreno en el habla o, en todo caso, se impulsa como forma “mejorada” para superar estas críticas al lenguaje inclusivo.

Tiene un plural genérico (“les ciudadanes”, por ejemplo), un singular genérico (“para todas aquellas personas que no se consideren dentro del binario”, por lo que se podría usar “María es linde”), y un indefinido (cuando se desconoce aún el género de la persona, como en “le nueve empleade llegará pronto”)

Este cambio implicaría también modificar los pronombres (elle, míe, tuye, quiénes, cuántes).

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