Denuncias y escraches a través de Facebook, una modalidad cada vez más utilizada y penada por la ley


En sus comienzos estaba destinada para los universitarios, pero luego fue abriéndose a todo el mundo. Muchos usuarios le han dado un uso especial, ya que es utilizada para realizar escraches, difundir hurtos o estafas, casos de violencia, entre otras cosas, donde los usuarios hacen público sus situaciones alertando a otros, arrojando soluciones en muchos casos. Sin embargo, a la hora de utilizar las redes sociales para estos casos debemos ser cuidadosos porque puede que no nos salga gratis.

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La utilización de redes sociales se ha convertido en una especie de vicio a nivel mundial, y especialmente en Argentina. Muchos confunden la libre expresión con «decir lo que yo quiero sin importar las consecuencias».
Esto quedó explayado en uno de los últimos informes sobre el tema, realizado por comScore Media Metrix, el cual dice que Argentina es el tercer mercado más involucrado con redes sociales en todo el mundo, pasando en promedio nueve horas cada usuario.
Vale destacar que se tuvo en cuenta: Facebook, Ask, LinkedIn, y Twitter.
Con una presencia oficial en el país desde 2012, Facebook, ha presentado las cifras que manejan en Argentina, siendo 24 millones de usuarios activos que ingresan por mes al sitio.
Asimismo, la red social recibe de forma diaria a 16 millones de usuarios, una cifra que no ha variado respecto a la última medición que anunció a comienzos de este año.
Aunque en un principio, Facebook fue creado para apoyar a las redes universitarias, posteriormente se amplió para incluir a los estudiantes de secundaria, profesionales, y finalmente todos los usuarios potenciales de Internet.
Hoy en día, se percibe que la red social en cuestión es utilizada para diversos fines, se puede visar cómo los usuarios lo han utilizado para realizar escraches a personas, denuncia de robos en la cual adjuntan una foto del ladrón o de lo despojado, como así también la perdida de animales o el mismo hurto.
La Ley de cualquier país del mundo, por su parte, protege el honor y la buena reputación de las personas, implementando mecanismos de defensa para quienes son agraviados por una difamación.

La difamación propiamente dicha, se comete cuando ante varias personas, reunidas o separadas pero de manera que pueda difundirse la noticia, atribuyen a una persona un hecho, una cualidad o una condición que pueda perjudicar su honor o reputación.

Esta difamación, además de estar revestida por: a) imputación de un hecho, calidad o conducta que pueda perjudicar el honor o la reputación de una persona, b) la difusión o publicidad de la imputación, debe poseer  c) el “animus injuriandi” o “animus difamandi”, es decir el dolo, que consistente en la conciencia y voluntad de lesionar el honor mediante la propagación de la noticia por cualquier medio.

En consecuencia, la difamación es una conducta antijurídica de connotación penal que  también puede cometerse (y de hecho se está cometiendo)  a través de las redes sociales.

No olvidemos que el derecho de expresar nuestras opiniones libremente, termina cuando comienza el derecho del prójimo a que se le respete su honor y buena reputación;  ergo, no se debe utilizar las redes sociales para estos actos ilícitos-difamantes.

Generar una noticia falsa o incluso difundirla por internet, por redes sociales, en un blog o en una cadena de mails, puede tener consecuencias económicas de consideración, y encuadrarse en la figura penal de «calumnias e injurias», fundamentalmente por el efecto expansivo y el amplio poder de difusión que pudo tener o tuvo efectivamente la noticia.
El Código Penal en los Delitos contra el Honor (artículos 109 y 110 de calumnias e injurias), sanciona con multa de hasta $30.000 al que ‘deshonrare o desacreditare a otro’ o le impute falsamente la comisión de un delito determinado, pudiendo solicitarse en el mismo proceso penal, o en otro juicio civil por daño moral, una indemnización económica importante ($200.000) y el pedido de rectificación y disculpas por el mismo o similar canal de comunicación al utilizado para el escrache.

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