El discurso de Alberto: reforzar la unidad y terminar con los odiadores seriales


El presidente se mostró al frente de los gobernadores de todo el país en el acto por el Día de la Independencia. Les agradeció sus aportes y aseguró que trabaja junto a todos ellos para prepara la salida de la pandemia. Los dirigentes invitados y las críticas al odio, fuertes gestos.

Sin referencias directas -pero evidentes- Alberto Fernández combinó en su discurso las críticas a Mauricio Macri y al sector más duro de la oposición con el llamado a la unidad nacional para seguir la lucha contra el coronavirus.

El presidente se mostró junto a todos los gobernadores del país, los mencionó uno a uno -también a «mi amigo Horacio Rodriguez Larreta»- y les agradeció en distintos tramos de su discurso sus aportes. También los comprometió a seguir trabajando para buscar soluciones para cuando pase la pandemia.

Además de los representantes de las provincias, también sumó en la quinta de Olivos a referentes del sector productivo y gremialistas. Todos detrás del presidente, en un fuerte gesto de poder y de unidad.

Una y otra vez, sin decirlo directamente, dividió al país entre los que odian y los que escuchan, entre aquellos que privilegiaron la vida de los argentinos y quienes piden la apertura indiscriminada de la economía. Fue una forma de seguir aislando a los sectores más radicalizados de la sociedad, y también de la oposición.

«Otra Argentina empieza hoy», eligió para terminar su discurso de veinte minutos, donde subrayó la unidad en la lucha frente a la pandemia y la apertura para esuchar a los distintos protagonistas. Fue un mini relanzamiento de la gestión del coronavirus, mientras crecen en los sondeos el hartazgo de la sociedad por el confinamiento obligatorio.

Coraje y no angustia
En el amanecer de su discurso, tras darle la palabra al tucumano Juan Manzur, Fernández subrayó el coraje de los héros de la Patria para «frente a una situación adversa, como el regreso del rey Fernando VII de España, seguir adelante con sus ideales y lograr su objetivo».

Ese coraje lo contrapuso con la «angustia», recordando sin decirlo el gaffe del primer 9 de Julio de Mauricio Macri, cuando invitó al acto al rey de España Juan Carlos, a quien le expresó su sentir. “Estoy acá (en Tucumán) tratando de pensar y sentir lo que sentirían ellos en ese momento. Claramente deberían tener angustia de tomar la decisión, querido Rey, de separarse de España”, dijo en aquel entonces Macri frente a la mirada del rey Juan Carlos de Borbón, quien paradójicamente fue el principal invitado especial a la celebración por parte del Gobierno.

Fernández, en cambio, deseó que «uno quisiera poder tener la templanza y el coraje que ellos tuvieron, para afrontar un tiempo tan difícil como el que hoy nos toca». «En los tiempos difíciles, debemos ser como esos hombres. Debe ser el coraje lo que nos llene el alma, no la angustia. Si ellos hubieran estado angustiados se hubieran quedado paralizados frente a la vuelta del imperio. Tuvieron coraje, fueron valientes, estaban convencidos, y sabían algo que hoy todos aprendimos: que cada uno es artífice de su propio destino».

Pandemia y trabajo
El segundo tramo del discurso que duró cerca de veinte minutos, Alberto Fernández destacó que a todos les toca gobernar en el tiempo del Covid19 y subrayó en distintas ocasiones el consenso logrado entre todos para aplicar la cuarentena como método para proteger a los argentinos.

«A todos, a cada uno de los gobernadores, a este presidente y al mundo nos apareció un ser minúsculo que dio vuelta al mundo… y que hizo crujir los cimientos de la economía mundial».

«Estuvimos todos, todos, de acuerdo en que había que preservar la salud de la gente antes que nada», remarcó luego, casi una respuesta a las críticas que emitió anoche el ex presidente Macri, quien habló de cómo el aislamiento obligatorio coarta «la libertad» de los argentinos.

El guiño a los gobernadores incluyó también elogios para el tucumano Manzur y el misionero Oscar Herrera Ahuad, ambos que pasaron por el cargo de ministro de Salud antes de llegar a la gobernación.

También mencionó a los gobernadores afectados por brotes, como Chaco, Río Negro y la Ciudad y provincia de Buenos Aires. «La Argentina que viene dejó al descubierto también lo mejor de nosotros. Las almas de la mayoría de los argentinos estuvieron llenas de solidaridad».

Y cuestionó el centralismo de la organización del país y remarcó las obras que harían falta para tener «una Argentina federal».

Sobre el cierre de su discurso agregaría que junto a los gobernadores «estamos trabajando para el día que esto pase». «La Argentina del mañana no se construye en el despacho del presidente, se construye con todos los que estamos acá», dijo señalando a los empresarios y dirigentes gremiales que lo acompañaron en Olivos, entre ellos el presidente de la Socied Rural Argentina, Daniel Pellegrina. «Nosotros ya estamos trabajando en el futuro, y los que trabajan tienen un rol central. Valoro mucho lo que han hecho los hombres del sindicalismo por llevar adelante este presente. A todos les doy las gracias por haber entendido la fragilidad de este tiempo. Entre todos, los que invierten en el campo y en las empresas, vamos a poner de pie a este país».

«Ese virus invisible a los ojos del hombre además de llevarse vidas se llevó muchas fábricas y puestos de trabajo, y en la reconstrucción tenemos que pensar en un sistema más justo, más solidario, y vamos a hacerlo juntos».

Solidaridad frente al odio
En la previa de una nueva marcha contra el gobierno nacional, con críticas feroces de quienes realizaron la convocatoria, Fernández remarcó el delicado estado en el que estaba el país en diciembre de 2019, y remaró que la salida de la pandemia y la recuperación económica «tiene que ser entre todos, porque lo que tenemos que entender es que el odio finalmente también nos dejó en el lugar donde estamos».

«A mi me duele ver el odio, venga de donde venga, porque sé que nos posterga y nos pone en el peor lugar posible», aseguró.

El cierre volvió sobre el eje: «ya tenemos muy claro porqué nos pasaron cosas que nos pasaron y porqué no tenemos que repetir los errores del pasado. Ninguna sociedad concreta su destino en medio de insultos, de divisiones y teniendo al odio como común denominador. Yo vine a terminar con los odiadores seriales, y a abrir los brazos para que todos nos unamos. Se que hay diversidad y la celebro y la propicio, lo que necesito es que sea llevada adelante con responsabilidad, y la primer responsabilidad es respetarnos y no mentir», en lo que pareció una nueva alusión al enojo que generó el comunicado de Juntos por el Cambio vinculando la muerte del ex secretario privado de Cristina Kirchner con el gobierno.

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