El gobierno refuerza Precios Cuidados para intentar controlar la inflación


Tras la devaluación anunciada por el gobierno nacional en el marco de la apertura del cepo al dólar, hay una situación que empieza a generar incertidumbre y dudas incluso en el seno del macrismo: cuánto más aumentarán los precios generales de la canasta en una economía que pasó de funcionar con una divisa a $ 10 y ahora lo hará a entre $ 14 y 16.

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En este escenario, en cabeza del ministro de la Producción, Francisco Cabrera, el presidente Mauricio Macri bajó la línea de calmar una escalada de precios, incluso apelando a recetas que no conforman al macrismo y que ya funcionaba en la Secretaría de Comercio del kirchnerismo.

En las últimas horas y tras un encuentro entre el secretario del área, Miguel Braun, los grandes proveedores (las alimenticias de Copal, Unilever, Arcor, Serenísima, etcétera) y la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), se empezó a trabajar en un esquema más amplio de valores de referencia. En concreto, las grandes superficies comerciales ya tienen en sus manos un nuevo listado del plan Precios Cuidados, que regirá desde principios de enero.

Esta semana, y consecuencia del temor por un nuevo desbarajuste en valores, todo cambió radicalmente en las filas del oficialismo: hasta el martes, el gobierno se mostraba intransigente en una lista muy depurada, de 70 u 80 productos. Una especie de muerte lenta del programa oficial, en consonancia con el lobby de las alimenticias contra precios fijos. El jueves, en otro encuentro con empresas, Comercio sorprendió y apareció con un listado de entre 350 y 400 productos, una depuración de 150 productos en relación a la nómina de 512 de la quinta y última etapa de octubre pasado.

El material lo recibieron cámaras sectoriales y cadenas de venta al público, que están haciendo cuentas de márgenes de ganancia. ¿Qué se resigna en la modificada pero muy nutrida canasta? Se prescindirá de productos tales como el carbón, tinturas de cabello, insumos de librería como resmas y anotadores, preservativos, y variantes de productos que tenían problemas de entrega y que estaban repetidos. Otra parte del nuevo convenio es seguir revisando trimestralmente los listados de precios. Desde enero próximo y según adelantaron a Tiempo fuentes de la negociación, el gobierno y las empresas se comprometieron a aumentar los valores un promedio del 5%, mismo nivel de actualización que se venían llevando en Comercio cuando Augusto Costa era titular de la cartera.

Como todo acuerdo forzado y dependiente de la voluntad, este golpe de timonel del macrismo tiene una contraprestación: se premiará a los productores, grandes marcas y proveedores que apoyan esta nueva etapa, con controles más laxos a precios por fuera de Precios Cuidados. Una suerte de cumplimiento parcial del deseo -sobre todo de las alimenticias- de contar con la tan ansiada liberalización de la remarcación.

Los proveedores y las cadenas saben, además, que antes de la devaluación hubo reacomodamientos de precios injustificados, a modo de cobertura, que fueron de entre un 30 y un 50 por ciento. “Hoy, no hay mucho más margen para tirar de la cuerda”, explicaron desde el sector corporativo, donde no niegan que los niveles de consumo ya venían con retracción, y no quieren más sorpresas justo a fin de año.

El plan oficial seguirá contando, finalmente, con las grandes marcas como Arcor y Mastellone (Serenísima), que amenazaron con irse.

La movida de reflotar y reforzar Precios Cuidados se da en el contexto del Acuerdo Económico y Social que encaró el macrismo, para retrotraer los precios al 30 de enero.

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