«El silencio de las calles vacías es la voz que el Gobierno debe escuchar»


Hugo Moyano y Pablo Micheli, líderes de las centrales obreras opositoras, hicieron un balance del paro realizado en todo el país. El camionero aseguró que «si no hay respuestas, se profundizarán los métodos de lucha». Sostuvo que el Gobierno «tiene poco de nacional y popular». El secretario general de la CTA disidente le pidió a la Presidente que «se saque la venda de los ojos». La huelga general se sintió fuerte en los accesos a la Capital.

«Si no hay respuestas, se profundizarán los métodos de lucha».

En una conferencia de prensa realizada en el edificio de la CGT de la calle Azopardo, Moyano tomó la palabra en primer termino, secundado por Micheli y otros dirigentes de las centrales obreras disidentes que encabezaron el cese de actividades en todo el país.

«Hoy sin duda es un día de fiesta. Es un día en donde los que hemos cumplido esta jornada nos sentimos satisfechos porque sabemos que estamos cumpliendo con nuestro deber, que es expresar lo que sienten a los trabajadores», afirmó Moyano al iniciar su discurso.

El líder camionero señaló que «la adhesión fue más alta de la esperada» y calificó a la jornada como «importantísima». Acto seguido, pidió a las autoridades del Gobierno que «escuchen el reclamo de los trabajadores».

En ese sentido, señaló: «El silencio de las calles vacías es la voz que el Gobierno debe escuchar, los trabajadores hoy se han expresado en silencio, para que el Gobierno entienda la necesidad de dar respuestas a los reclamos».

El secretario general de la CGT Azopardo advirtió que «si no hay respuestas a los reclamos se van a profundizar los métodos de lucha» y dijo sentirse defraudado por el Gobierno. «En algún momento creí que era nacional y popular, pero me doy cuenta que estaba equivocado», puntualizó al respecto.

Moyano dijo que «como ocurre desde la época de los milicos (sic), algunos han intentado desvirtuar los reclamos» y calificó de «bocones» a los funcionarios nacionales que habían dicho que la protesta era «extorsiva».

«Hay funcionarios de cuarta que han dicho cualquier disparate, que es una medida política, una extorsión. Hablan por jetones», disparó Moyano, sin nombrarlos, sobre Juan Manuel Abal Medina y Florencio Randazzo.

En tanto, ironizó sobre la posibilidad de sufrir una denuncia penal por haber realizado el paro. «Muchachos, prepárense», dijo entre risas mirando a los dirigentes que lo secundaban.

Asimismo, y también sin nombrarlo, se refirió a Aníbal Fernández: «Yo no me voy a ir en el baúl de un coche», indicó sobre el senador nacional.

A su turno, Micheli destacó que hoy «quedó demostrado que este Gobierno no puede dejar de ver lo que acaba de pasar en nuestro país».

A su juicio, el Gobierno «ha perdido el control del conflicto social en el país«.

El titular de la CTA reconoció que entre ambas centrales existen diferencias, pero resaltó que las dejaron de lado para ponerse al frente de «los intereses de los trabajadores». «Ojalá el Gobierno siguiera el ejemplo de esta madurez política para sentarse con quien no piensa igual«, indicó.

«Ojalá la Presidenta se saque las vendas de los ojos y los tapones de las orejas, y se dé cuenta de que no sólo puede escuchar la voz de sus amigos», dijo.

«Yo no voy a cuestionar las marchas de las clases medias, el 8N, pero la acción de los trabajadores se vio hoy», añadió.

En representación de la CGT Azul y Blanca, que encabeza el gastronómico Luis Barrionuevo, hablaron Carlos Acuña y Ricardo Cirielli.

Ambos se quejaron de que desde el Ejecutivo nacional no se atienden sus reclamos, aunque resaltaron que «siempre se está a tiempo de escuchar a los trabajadores».

«A este Gobierno le falta humildad, le falta escuchar a la sociedad», denunció Cirielli, quien advirtió que esta jornada podría significar el principio de un plan de lucha si no son escuchados.

En tanto, el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, afirmó que la sociedad está «cansada de la soberbia, de la hipocresía, de la inflación y de la inseguridad».

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