El Sur vive una gran temporada con plena ocupación


Este año muchos cambiaron la playa por la montaña, y La Angostura y Bariloche pasan su mejor verano en una década.

"La Angostura dejó de ser un lugar de paso para convertirse en destino", definió Pablo Bruni.

«La Angostura dejó de ser un lugar de paso para convertirse en destino», definió Pablo Bruni.

VILLA LA ANGOSTURA.- La Patagonia tiene luces de victoria este verano. La región cordillerana colmó su capacidad hotelera, se amplió el abanico de propuestas para disfrutar de los encantos naturales, los turistas extendieron su estadía promedio y, por si fuera poco, durante todo enero las temperaturas sorprendieron superando la barrera de los 30° y con pleno sol todo el mes.

El resumen de un mes exitoso se encuentra en la coqueta Villa La Angostura, que llegó a cubrir el ciento por ciento de su capacidad hotelera. Nadie sabe explicar el fenómeno del boom turístico de la aldea de montaña, pero aseguran que el sector turístico en su conjunto trabajó mucho para lograr revertir la mala racha que pasaron con la erupción del volcán Puyehue en junnio de 2011.

Villa La Angostura luce renovada. Desde el filo del cerro Belvedere, Gabriela y su esposo, Germán, no dejan de repetir la «increíble vista» que ayer les ofreció Andrés «Tero» Bogani, con una cabalgata mágica entre bosques de cipreses y coihues, que recorre durante tres horas las laderas en forma de herradura de la montaña situada encima del lago Correntoso. Desde la cima se observan los tonos turquesas y azules del lago por efectos de los nuevos sedimentos que trajo la ceniza volcánica y su nueva tonalidad no deja de deslumbrar.

Germán y Gabriela optaron este verano por incursionar en la Patagonia. Junto con su hija Felicitas, de 11 años, iniciaron un largo trayecto de 15 días que los llevó por Bariloche y La Angostura, y luego se instalarán en San Martín de los Andes. «Ir a la costa es estresante por el viaje y elegimos este año venir al Sur porque todos lo recomiendan», contó a LA NACION Germán, mientras trataba de contener a su hija, encantada con darles de comer a los caballos. Las cabalgatas son uno de los tantos paseos que ofrece La Angostura. Su mentor, Andrés, retomó la actividad este verano luego de que las cenizas del bosque se aplacaran, aunque ahora, con varias semanas sin lluvias, el polvo vuelve a ser molesto en algunos sectores tras el paso de los animales. «Es una buena temporada, a todos nos va bien», sintetizó al detenerse para que los turistas se fotografiaran en la cascada del arroyo Piedritas, que divide los cerros Inacayal y Belvedere.

Quienes no optan por La Angostura como destino final siempre se hacen tiempo para recorrer la villa y así llegaron desde Bariloche los González, Arce y Palacios, una gran familia de Hurlingham que bien temprano comenzó a tomarse fotos en el centro de la ciudad, donde relucen los rosales. «Con mi esposo vinimos hace dos veranos y nos encantó; ahora volvimos y siento que cada vez descubro cosas nuevas», contó Andrea González, que fue la promotora de arrastrar a sus hermanos con sus respectivas familias para que conozcan los encantos de la Cordillera.

El turista denunciará el hecho ante la Secretaría de Turismo.

La excursión por el día es agotadora, pero con paisajes deslumbrantes en todo el trayecto, ya que desde La Angostura se parte por la ruta de los Siete Lagos hacia San Martín de los Andes, para regresar la misma noche a Bariloche, donde según las autoridades este verano es «la mejor temporada de la última década» con un 85% de ocupación.

(Por Soledad Maradona para La Nación)

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