Empezó el divorcio más caro de la historia: la esposa pide nada menos que U$S 600 millones


La ruptura familiar más cara y amarga de la historia se pondrá al descubierto en un tribunal de Londres esta semana por una fortuna de 600 millones de dólares. Una fortuna que incluye varias mansiones de lujo, un superyate llamado Luna, un helicóptero, un jet privado y una colección de arte que incluye piezas de Mark Rothko, Andy Warhol y Damien Hirst.

Tatiana Akhmedova acusará a su ex marido, Farkhad Akhmedov, oligarca y aliado del presidente ruso, Vladimir Putin, y a su hijo, Temur Akhmedov, de ocultar cientos de millones en activos para evitar pagarle la indemnización que le corresponde.

En 2016, un juez ordenó a Akhmedov, un magnate multimillonario del petróleo y el gas, que pagara a su ex esposa el 41,5% de su riqueza.

Akhmedova alega que su esposo ruso nacido en Azerbaiyán transfirió dinero en efectivo y activos a su hijo para evitar pagarle el dinero. Por ello, este lunes llevará a su hijo a los tribunales acusándolo de actuar «como lugarteniente de su padre» en un plan para ocultar la fortuna.

En su búsqueda por descubrir el dinero, Akhmedova consiguió en las últimas dos semanas órdenes judiciales para registrar el lujoso apartamento de su hijo, en el opulento distrito de Knightsbridge, para buscar pruebas y obligar a Google a entregar el contenido de sus correos electrónicos.

En su primera intervención pública, su hijo, Temur, de 27 años, dijo que no importa lo que suceda en la corte, él «nunca se reconciliará con ella» porque «su comportamiento escandaloso y vengativo» ha destruido lo que una vez fue una vez estrecha relación.

Temur dijo sobre el registro de 10 horas en su apartamento: «Le envié (a su madre) un mensaje de texto (durante la redada) y le dije ‘¿por qué diablos estás haciendo esto?’”.

El registro condujo a la incautación de 58 dispositivos, 47 de los cuales se dice que pertenecen a Temur. Entre ellos,cuatro Xbox y una consola PlayStation.

«Nuestra madre nos crió muy bien, fue una buena madre», dice Temur, sin embargo la acusa de buscar venganza, «¿Cómo puedes dar a luz a tus hijos y luego luchar contra ellos en la corte?», se pregunta Temur.

Antes del juicio, Temur recibió una orden de congelamiento mundial que le impedía transferir fondos o vender activos. La misma, limitaba sus gastos a U$S 4.000 por semana, una cantidad que considera «jodidamente loca», según declaró en una entrevista telefónica con The Guardian desde Dubai.

En dicha entrevista, Temur afirmó que su madre no tenía derecho a los 600 millones de dólares de la fortuna de su padre que le otorgó un tribunal de Londres en 2016, porque sus padres se divorciaron 20 años antes, después de que su madre tuviera una aventura con un hombre más joven.

Añadió que su padre le ofreció a su madre 135 millones de dólares para formalizar la separación, pero su madre solicitó el divorcio en Londres y un juez le otorgó una participación del 41,5% de la fortuna familiar de U$S 1.350.000.000.

La acusación de que se divorciaron anteriormente fue desestimada por el tribunal de familia en 2016. También se informó más tarde que este hallazgo fue impugnado por el padre en los tribunales rusos, lo que reforzó el fallo del tribunal inglés.

Akhmedova ha intentado desde 2016 hacer cumplir la sentencia. El acuerdo sigue siendo la indemnización más alta en la historia del Reino Unido, pero permanece incumplida a pesar de los constantes intentos de ejecución realizados en varias jurisdicciones.

Una fuente cercana al equipo legal de Akhemdova dijo que «Temur Akhmedov había recibido importantes sumas financieras y activos de Farkhad para ponerlos fuera del alcance de su madre y para frustrar la ejecución del laudo de divorcio. Por ello, Tatiana sostiene que Temur jugó un papel clave, esencialmente como lugarteniente de su padre, en la estrategia de evasión de Farkhad al diseñar y ejecutar los esquemas».

Por su parte, Farkhad Akhmedov ha dicho reiteradamente que hará todos los esfuerzos posibles para anular lo que siempre ha considerado «un juicio y una sentencia equivocadas del Tribunal Superior inglés».

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