Hay dos operarios de la PIAP que aun permanecen internados


 

 

El accidente ocurrido en la Planta de Agua Pesada de Arroyito aun está fresco. Quienes fueron testigos oculares son asistidos por especialistas para superar la tragedia.

Hay que decir que una vez ocurrido el fatal episodio, el traslado de los operarios fue por demás traumático. La Planta se encuentra a unos 70 kilómetros de la ciudad de Neuquén, y cuando se trata de una emergencia, como en este caso, seguramente fue una eternidad conseguir auxilio para las víctimas.

Senillosa, la localidad más cercana, cuenta con un hospital con ciertas deficiencias en su atención, no humanas, sino, en su limitado instrumental, ya que no cuenta con las herramientas que se requieren para intervenciones complejas. Neuquén es la ciudad que posee esa estructura y termina siendo en la mayoría de los casos la que recibe las derivaciones del interior de la provincia inevitablemente.

Esto también pudo haber jugado en contra en este lamentable hecho. Los primeros auxilios recién iban a llegar una hora después, y si a eso le sumamos el corte de ruta en Plottier, que colaboró para retrasar la asistencia médica, el panorama debió ser desesperante.

Dos vidas quedaron truncadas, otras dos luchan por recuperarse, y hay familias, compañeros y amigos que esperan por la recuperaciòn de Marcelo Rubio y Hèctor Ramos.

El ùltimo informe indica que el estado de salud de ambos es estable. Ramos con una mejora alentadora y Rubio, que fue intervenido en varias oportunidades en el Policlìnico Neuquèn, pelea por una pronta recuperaciòn.

Mientras tanto, Gendarmerìa intenta esclarecer la causa del accidente, y un diputado, Dario Luca, pide informes para saber de fondo en que situaciòn se encuentra la empresa y sus trabajadores.

Una empresa importante con el Estado provincial como accionista, donde tras el relanzamiento del Plan Nuclear Argentino en 2006, por iniciativa del Ministerio de Planificación Federal se firmó un contrato entre ENSI y Nucleoeléctrica Argentina S.A. para la provisión de 600 toneladas de Agua Pesada, destinadas a la carga inicial de la Central Nuclear Atucha II.

Esta producción se logró gracias a la reactivación de la PIAP a plena capacidad, lo que permitió la preservación de un grupo de trabajo con técnicos y profesionales altamente calificados, y ubica a ENSI entre los mayores productores mundiales de este fundamental insumo.

Con todo esto, tuvo que existir una tragedia para que improvisadamente se busque conocer el funcionamiento de la misma. Como siempre, se llegò tarde.

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