Jair Bolsonaro desautorizó al ministerio de Salud y dijo que no comprará la vacuna china


El presidente de Brasil desautorizó a su ministro de Salud, el general Eduardo Pazuello, y negó la adquisición de la vacuna Coronavac que el laboratorio chino Sinovac desarrolla en el Instituto Butantan de Sao Paulo.

Perdiendo cualquier rasgo de moderación que se le atribuía en los últimos meses, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, desautorizó hoy a su ministro de Salud, el general Eduardo Pazuello, y negó la adquisición de la vacuna Coronavac que el laboratorio chino Sinovac desarrolla en el Instituto Butantan de Sao Paulo.

«El presidente soy yo, está cancelada la compra de vacunas chinas», dijo enfáticamente un Bolsonaro visiblemente ofuscado por la decisión de Pazuello (que fue diagnosticado con covid-19) de incorporar la Coronavac en el plan nacional de vacunación.

Bolsonaro insiste en que la eficacia de la vacuna desarrollada por la farmacéutica china Sinovac Biotech debe ser «científicamente comprobada» y que el pueblo brasileño «no será conejillo de indias de nadie».

«Cualquier vacuna, antes de estar disponible para la población, deberá ser comprobada científicamente por el ministerio de Salud y certificada por la Agencia de Vigilancia Sanitaria», escribió Bolsonaro en sus redes sociales. Al intercambiar mensajes con seguidores de ultraderecha que lo cuestionaron por la decisión del ministro de Salud Eduardo Pazuello, el mandatario fue enfático: «No compraremos vacunas chinas».

El martes Pazuello anunció luego de una reunión con los 27 gobernadores del país que el gobierno federal había llegado a un acuerdo con el estado de San Pablo, que está ayudando a testear y producir la vacuna, para comprar 46 millones de dosis con el objetivo de que sean administradas desde enero en caso de constatarse su seguridad y efectividad. Pero el miércoles, el ministerio explicó en un comunicado que las palabras de Pazuello, que en las últimas horas dio positivo de covid-19, habían sido «malinterpretadas», precisando que no había un «compromiso» firme para adquirir vacunas, sino apenas un «protocolo de intención».

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