Joaquín Sabina ya tiene musical


Se estrena en Buenos Aires una obra basada en las canciones del español.

Una escena de la obra, basada en las canciones del español.

Una escena de la obra, basada en las canciones del español.

Joaquín Sabina amanecía a las 5 de la tarde. Con una taza de champagne para despabilarse -él la llama su metadona-, un brebaje más liviano que el whisky, hoy erradicado de su dieta, recibía la visita de tres hombres. «Esta sala de espera sin esperanza…» pensaría ese grupo de talentosos que le llevaba al trovador el guión de un musical con sus canciones. Los visitantes eran David Serrano, realizador estrella del cine español; su compatriota Diego San José, y Fernando Castets, argentino, autor, junto con Juan José Campanella, de El hijo de la novia, Luna de Avellaneda El mismo amor, la misma lluvia , entre otras. La esposa, la hija del músico y hasta sus gatos escuchaban atentos el proyecto. «¡He tenido un subidón! Y eso que a esta edad no tengo tantos», dijo Sabina, a modo de bendición. Así nacía Más de 100 mentiras , un éxito del teatro en Madrid, con más de 250.000 espectadores, protagonizado por el argentino Juan Pablo Di Pace, que este año inicia una gira por España. Y desde el jueves, este musical redobla su apuesta, ya que también podrá verse en un escenario argentino, en el Liceo, a metros del Congreso. En ambas versiones, Serrano es su director.

El universo de Sabina aparece en escena a través de 22 de sus canciones («Pastillas para no soñar», «Yo quiero ser una chica Almodóvar», «Eclipse de mar», «Y nos dieron las diez», «Contigo», «La canción de las noches perdidas», «19 días y 500 noches», «El pirata cojo», «Y sin embargo».

«La dificultad de trabajar con canciones de Sabina es que muchas de ellas cuentan una historia completa, con principio y fin. Nosotros quisimos que los textos no fuesen sólo un nexo para conectar una canción con la otra, y que al mismo tiempo hubiese una fidelidad con esas atmósferas», explica Castets, quien oficia como anfitrión de sus compañeros en la Argentina y en el teatro. Es quien acerca las sillas para que sus compañeros se sienten y quien cuela en cada una de sus incursiones un elogio para sus colegas.

Serrano coincide con esta dificultad que plantean los versos de Sabina: «Cuando hice Hoy no me puedo levantar [inspirado en las canciones de Mecano, ver recuadro], me rendí e hice que los protagonistas tuvieran un grupo musical, para poder incluir tres canciones. En el caso de Sabina, sus canciones no son ni inocentes ni naíf. Tienen mucho peso y densidad. Nos obligaba a que ésta fuese una historia trascendente, que se hablara de personajes oscuros, grises como los que aparecen en esos temas», resume los objetivos de un proyecto de escritura compartido que le insumió muchos años y muchas versiones.

Ni Castets ni Serrano tienen prejuicios hacia el musical ni hacia la comedia. Los suyos son guiones de calidad que saben entretener a un público amplio: «Venimos con cierta mancha [risas]. Sabemos que la tragedia es el género más respetado, pero la comedia, el más esperado», dice el argentino.

Luz Cipriota y Diego Hodara, dos de los protagonistas del musical. Foto: Silvana Colombo.

Luz Cipriota y Diego Hodara, dos de los protagonistas del musical. Foto: Silvana Colombo.

Además de mantener el fiel espíritu de los versos de Sabina, sin abusar de su inspiración, como él canta, era necesario realizar una selección de su extenso repertorio. «Se hicieron muchas listas de los temas que se incluirían. Ésta es una obra para talifanes [talibán + fans], pero también para el público en general. Entonces, le pedimos a Sabina que él mismo hiciese una lista. «Por mí, pongan ésta y no aquélla, qué sé yo. En realidad, hagan lo que quieran. Incluso, no me hagan caso.»», cuenta Serrano.

Además de estar creada por un impecable equipo de guionistas, la producción general es responsabilidad de dos personalidades del séptimo arte, Luis A. Scalella y Carlos Mentasti, y del productor teatral Pablo Kompel. A su vez, cuenta con la dirección musical de Gaby Goldman, la dirección general coreográfica de Federico Barrios y la dirección residente de Elizabeth de Chapeaurouge. «Las canciones de Sabina atraviesan por tantos géneros que fue necesario tener un equipo de coreógrafos especializados en cada uno de ellos», precisa Serrano.

Si Sabina vendrá o no a la Argentina a ver el espectáculo es aún una incógnita. Ídolo de varias generaciones, en septiembre de 2011, durante la velada del estreno en Madrid, fue asediado por los presentes. «Si no quieren que los decepcione, no esperen nada de mí», fue el consejo que les dio a los realizadores del musical. «Así, nos regalaba una inmensa libertad, y también cenas memorables», concluye Castets.

Castets, quien estuvo presente en las audiciones, admite que desde el primer momento que vio a Luz Cipriota supo que el papel de Magdalena, la heroína de este musical, sería suyo: «Te dabas cuenta en su actitud. Ella vino por el papel». La actriz se preparó intensamente pare este musical. Su personaje es una ex prostituta que busca vengar a su hermano muerto: «El cuerpo me lo pide, necesito cantar y bailar. Era un enorme desafío, en todos los niveles, y de quien más aprendí fue de mis compañeros», opina Cipriota.

«Como intérprete, pocas veces, desde Los miserables , me encontré con un musical con esta frontalidad, con una teatralidad semejante. Este espectáculo va a ser una oportunidad para demostrar que el musical y el teatro se unen en una expresión de supremacía», dice Hodara, quien interpreta al personaje cómico de la obra y hasta se permitirá por instantes imitar a Sabina. Fue hace 13 años, cuando en aquel trabajo que hoy recuerda conoció a su mejor amigo Sebastián Holz, con quien hoy vuelve a compartir el escenario.

En la versión española, a diferencia de esta nueva, Mosquito no canta ni baila. «Serrano trabajó con nuestras capacidades. No vino a copiar el musical español. Se tomó el trabajo de conocernos artísticamente, para que cada uno se pudiera lucir en aquello en lo que puede brillar», explica Holz, cuyo personaje, Samuel, tiene la responsabilidad de abrir el espectáculo, y además le cumple al artista el sueño de interpretar a un rockstar bien ochentoso. «Esta criatura tiene un nivel de energía muy alto, ama los excesos y va impune por la vida. Es quien rompe la cuarta pared», agrega.

Completan el elenco Christian Giménez y Carlos Silveyra, acompañados por un ensamble a cargo de Jessica Abouchain, Karina Barda, Augusto Fraga, Jimena González, Pablo Juin, Agustín Macagno, Juan José Marco, Milagros Michael, Daniela Pantano, Carlos Pérez Banega, Ignacio Pérez Cortez, Néstor Sánchez, Rodrigo Segura y Florencia Viterbo.

-Informe de Laura Ventura/La Nación-

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