Jornada histórica y emotiva para Argentina en los Juegos Olímpicos


Desde muy temprano Argentina tuvo actuaciones emotivas para el deporte. Una victoria histórica y un final emotivo fue lo que puso fin a otra jornada olímpica en Japón.

Los chicos del vóley masculino brillaron con un juego siempre caracterizado por la garra y entrega. Su desafío esta vez fue ante Italia, quienes se perfilaban como favoritos a obtener un lugar en el podio de este año; sin embargo, se toparon con una selección Argentina que está mentalizada en pasar por encima a todos los que se pongan en su camino.

El partido fue muy parejo en los tres primeros sets con un marcador 21-25, 25-23, 25-23, que le daba la ventaja a Facundo Conte y compañía para que la ilusión creciera. El talento europeo tuvo que aparecer en el momento más crítico del juego argentino empatando la historia con un 14-25, y obligó a definir el pase a semifinales en un quinto set a 15 puntos.

Afortunadamente apareció la defensa de Poglajen y los ataque del gigante opuesto Lima para sentenciar la definición con un 15-12 y hacer que las gargantas exploten. «Son un ejemplo para el país», les decía el equipo periodístico de TyC Sports al terminar el partido. Ahora esperan conocer cuál será su rival entre Francia y Polonia.

El trago amargo vino con la selección de básquet, pero no porque haya algo para reprocharles, sino por las ilusiones que se tenían en estos Juegos Olímpicos después de lo que todo el plantel demostró al quedar en segundo puesto del Mundial 2019. Los dos primeros cuartos fueron parejos, pero en los minutos previos al descanso Australia sacó 6 de ventaja.

Luis Scola despidiéndose con la ovación de todos los presentes, aún de los jugadores australianos.

La brecha era pequeña y Argentina continuaba en juego. Decididos a buscar una nueva semifinal olímpica, Campazzo, Brussino, Deck y Laprovittola intentaron quebrar la defensa australiana desde la línea de tres puntos, ya que el juego interno por momentos fue muy complicado. Una compacta selección de Australia comandada por Patty Mills, ex compañero de Manu Ginobili en los Spurs, y el aro que parecía estar cerrado, se combinaron para que las esperanzas se apagaran.

Argentina no pudo, a pesar de dejarlo todo, y cayó 79-48 despidiéndose de Tokio. «Me voy en paz», dijo Luis Scola anunciando que esta fue su última presentación. Entre lágrimas todos abandonaron el estadio con una idea en claro: Argentina tiene futuro con las jóvenes estrellas que están surgiendo.

Comments

comments