La animación entra en una nueva era


‘Rompe Ralph’, la última de Disney, sella la reconciliación del 2D con el 3D y entre la técnica a lápiz y la producción digital. Hollywood abraza el nuevo medio.

Los personajes de ‘Rompe Ralph’ terminados con la técnica híbrida.

El certificado de defunción quedó extendido hace casi una década, cuando Zafarrancho en el rancho tuvo el dudoso honor de poner fin a la edad dorada de la animación tradicional en Hollywood. La revolución dejó desde ese momento de ser dibujada. Shrek, Chicken little y toda la filmografía de los estudios Pixar se encargaron de hacer realidad las mismas fantasías de siempre para las nuevas generaciones, aunque con distintas técnicas; todavía se precisaba de la mano del animador, pero los ordenadores desplazaron a los lápices. Intentos de recuperar el viejo encanto como Tiana y el sapo (2009) no dieron los resultados de taquilla deseados. La elegía a los dibujos parecía escrita.

Hasta esta semana. El estreno Rompe Ralph, última película de los estudios Disney, se celebra estos días en Hollywood como el comienzo de una nueva era para la animación. El filme es tan digital como sus predecesoras (está producido en CGI o animación por ordenador e inspirado en un mundo tan sintético como el de los videojuegos), pero representa la simbiosis más perfecta que haya conocido la industria entre las dos y las tres dimensiones. Una comunión que no solo se da en el largometraje, sino también en el cortometrajePaperman, que acompaña al estreno. Ambos mundos, aparentemente antagónicos, se dan al fin la mano en un nuevo estilo en el que el personaje creado por ordenador se beneficia de esa sutileza que solo la línea creada a mano es capaz de dar a la animación.

“Sentimos la responsabilidad, como uno de los principales estudios de animación y sin duda pioneros de este arte, de romper el molde en busca de nuevas fronteras donde no todo sea el hiperrealismo de la animación por ordenador”, declaró su productora, Kristina Reed.

Rompe Ralph plantea algo tan nuevo que aún no tiene nombre, dice el director del corto, John Kahrs. “Me gusta llamarlo la línea final, pero supongo que tendremos que inventarnos una denominación más pomposa para el nuevo software”, añade en broma.

Tanto Reed como Kahrs vienen del campo de la animación informática, pero al entrar en contacto con autores de la vieja guardia como Mark Henn o Eric Goldberg, cayeron enamorados del poder de la línea, ese trazo que, como decía Chuck Jones, creador del Correcaminos y uno de los grandes de la animación tradicional, es lo que acontece cuando un punto sale a pasear. “De ahí nuestro deseo de crear un híbrido con lo mejor de los dos mundos, donde mantengamos vivo ese trazo, esa armonía y agilidad, pero dándole el volumen de la animación por ordenador a la que ahora estamos acostumbrados”, reitera Kahrs. El animador trabajó con Glen Keane, otro de los grandes del dibujo animado, para lograr esta nueva técnica.

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