La CGT le da una tregua a Fernández hasta que se reactive la economía


Fernández encabezó hoy un acto con gremios para impulsar su unidad y sumarlos a un consejo tripartito con el Estado y los empresarios. También asistió el gobernador bonaerense electo Axel Kicillof.

A las 11 de la mañana comenzó la reunión en la que Alberto Fernández brindó su primer discurso como presidente electo en la CGT. Fue en el histórico edificio ubicado en la calle Azopardo al 800, en la Ciudad de Buenos Aires. Estuvieron presentes los principales dirigentes gremiales dando una muestra de la “unidad sindical” solicitada por el referente del Frente de Todos durante la campaña electoral, y después de haberse alzado con el triunfo en las urnas.

Rodeado de sindicalistas, Fernández prometió, además, recomponer los salarios tras la devaluación y les sugirió a los dirigentes abrir una suerte de tregua hasta que se reactiven la economía y el músculo productivo. Los lineamientos del mensaje se conversaron previamente con la cúpula de la CGT, que recibió después de 11 años a un presidente en su sede de Azopardo al 800. El antecedente es de Cristina Kirchner, en 2008, que asistió al salón Felipe Vallese para un homenaje al abogado laboralista Norberto Centeno.

La intención de Fernández será escenificar el apoyo gremial casi a pleno antes de enviar al Congreso un proyecto de ley para crear un Consejo Económico y Social, cuyo fin sería institucionalizar el diálogo y las acciones conjuntas entre el Estado, las principales cámaras empresarias y los sindicatos de la CGT y la CTA. La iniciativa, que ya cuenta con el aval de algunos sectores empresarios de peso, como la Unión Industrial Argentina, sería puesta en marcha después de la asunción presidencial.

Los gremios de la CTA no fueron incluidos hasta no resolver la interna cegetista puertas adentro. Después, recién, se evaluaría internamente del pedido de ser reincorporados a 28 años de la ruptura. En CGT no hubo consenso para invitar hoy a Hugo Yasky y Roberto Baradel, los referentes de una de las dos vertientes de la CTA y dos dirigentes que cuentan con la confianza de Fernández.

Con una CGT en vías de reunificación, el mapa sindical se completa con las dos vertientes de la CTA, de las cuales una de ellas, la de Yasky, pretende regresar al redil cegetista. Hay otro actor, con menor poder, aunque influyente en las bases: se trata de la izquierda trotskista, que rechaza la tregua que la CGT y la CTA le darán a Fernández.

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