La Conmebol se lleva la final de la Copa Libertadores entre River y Boca a otro país


Conmebol informó este martes es un comunicado que «resulta prudente que el partido final no se juegue en Argentina».

Argentina estaba destinada a ser el país que vea a River o a Boca coronarse como campeón de la Copa Libertadores 2018. Sin embargo, luego de la postergación del partido por los desmanes ocurridos en el estadio Monumental, la Conmebol ha decidido llevar la final soñada a otro país.

En un comunicado oficial difundido tras la reunión en Luque con los presidentes de River y Boca, el máximo ente del fútbol sudamericano explicó que «resulta prudente que el partido final no se juegue en dicho país».

La final de la Copa Libertadores 2018 se jugará el 8 o 9 de diciembre con una fecha por definirse, así como el estadio y el país a disputarse el partido. El presidente del ente sudamericano, Alejandro Domínguez, oficializó que el Monumental de Núñez no se encuentra en las condiciones necesarias para albergar dicho duelo entre ambos equipos argentinos, por lo que es necesaria la coordinación y logística para llevarlo a otra sede.

La entidad sudamericana tomó esta determinación en una reunión sostenida con dirigentes de ambos clubes argentinos esta mañana, tras la postergación del encuentro de vuelta que inicialmente se debía jugar el sábado pasado en el Monumental de Buenos Aires, pero que fue suspendido por ataques violentos de hinchas al autobús que llevaba a los jugadores de Boca al estadio.

No obstante, vale indicar que Boca Juniors no quiere jugar este partido, pese a la reunión de River Plate, Boca Juniors y CONMEBOL en Luque, Paraguay. De acuerdo al ente sudamericano, la organización se encargará de los gastos y el traslado de hasta 40 personas por cada equipo para la realización del encuentro final entre ambas instituciones.

«El sábado 24 de noviembre será recordado en la historia del fútbol mundial por todas las razones equivocadas. Se suponía que debía ser una final de la CONMEBOL Libertadores para el recuerdo… Al final terminó siendo un día que debe llenarnos de tristeza y vergüenza a todos; algo que debe desatar una profunda reflexión y una seria autocrítica en todos los estamentos, no solo del fútbol, sino de la sociedad», expresó Domínguez.

«En la CONMEBOL que presido, el fútbol no se gana con piedras ni agresiones. Lo ganan los jugadores en la cancha. Y más en Sudamérica con la calidad de nuestros futbolistas. En la CONMEBOL que presido se juega respetando al rival, teniendo el fair play como visión en la cancha, en las gradas, en la dirigencia», agregó.

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