La Iglesia rechazó la propuesta de Alberto Fernández para debatir la legalización de la marihuana


Una comisión que coordina el Padre Pepe dijo que es una hipocresía hablar de liberar las drogas en el actual contexto de pobreza e indigencia.

En una fuerte declaración que tensa el vínculo con el Gobierno y con “una clase política que sigue una agenda que no es de este tiempo”, la Iglesia rechazó la propuesta del presidente Alberto Fernández para “abrir sin hipocresía el debate por la legalización de la marihuana” con fines recreativos.

Cuestionó, en una réplica al Presidente, que “se hable de hipocresía al hablar de la legalización de la marihuana (y otras drogas) en el contexto de pobreza e indigencia que viven cientos de miles de adolescentes y jóvenes”. Y advirtió que varios sectores de la dirigencia política “intentan dar clases de pobrismos”.

El reclamo de la Iglesia está contenido en un documento de la Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia, que depende del Episcopado y coordina el padre José María Di Paola, más conocido como Padre Pepe.

“Mientras la sociedad mira desconcertada el abismo cada vez mayor entre ricos y pobres, la política argentina se sigue entreteniendo con temas de campaña”, advirtió la comisión, cuyo delegado episcopal es el obispo de Merlo-Moreno, Fernando Maletti.

La ofensiva de Alberto Fernández en favor de la legalización de la marihuana sorprendió a varios obispos y reabrió un foco de conflicto con la Iglesia, ocho meses después de la sanción de la ley del aborto en la Argentina. Fernández lanzó la propuesta luego de la fuerte crítica del titular del Episcopado, el obispo Oscar Ojea, quien el domingo pasado cuestionó el clima de “insultos y agresiones” en la campaña electoral.

Distintos obispos coinciden en que el Presidente recibe influencias en este tema que no vienen particularmente de Cristina Kirchner, sino de sectores muy cercanos y de estrecha confianza con los que el mandatario convive en la Casa Rosada, como la secretaria de Legal y Técnica Vilma Ibarra, fuerte impulsora de la legalización del aborto y del matrimonio igualitario, revelaron fuentes eclesiásticas a la nación.

“Yo no tengo problema en generar estos debates, en todas esas cosas soy muy liberal y cada uno tiene derecho a hacer de su vida lo que quiera, también a dañarse”, dijo el Presidente “, al justificar una iniciativa que ya avanzó en Uruguay y en otros paises de la región.

Se encolumnó en esa posición el exministro de Salud bonaerense Daniel Gollán, quien integra la lista de candidatos a diputados nacionales por el Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires, al señalar que “controladamente se puede hacer un uso recreativo de la marihuana”.

“La clase política sigue una agenda que no es de este tiempo en los barrios populares ni tampoco de las clases medias ya resignadas a su decadencia. Por eso intentan dar clases de pobrismos los mismos que los originaron o hablan del uso recreativo del cannabis como si fuéramos un país nórdico”, dice la declaración de la Iglesia.

Y añade: “Quienes vivimos y trabajamos en los barrios populares -y no somos turistas en ellos- sabemos del daño que ocasionan el alcohol y la marihuana en los niños, adolescentes y jóvenes abandonados a su suerte por un Estado de carácter liberal”.

La comisión episcopal sostiene que el Gobierno y la oposición deberían “estar discutiendo la manera real en que estos jóvenes puedan acceder a un trabajo digno en los barrios más pobres”.

“Resulta muy triste –agrega el documento- que lo único que una la famosa grieta sean los temas que ignoran la vida y la opinión de los sectores populares”.

La Iglesia se preguntó, finalmente, si la propuesta es legalizar la marihuana cuando todavía no tenemos lugares de recuperación para los miles de pibes y pibas que están desapareciendo a causa del consumo del paco” o “cuando la gran mayoría de los jóvenes de nuestros barrios más pobres no llega a terminar la secundaria y tampoco encuentra trabajo”.

En junio pasado, la Iglesia denunció que existe una “pandemia silenciada” por el avance de la droga y las adicciones, en medio de “una situación social desesperante”. Lo dijo la Comisión Nacional de Pastoral y Adicciones y Drogadependencia, que coordina el padre José María Di Paola –conocido como el Padre Pepe- y depende del Episcopado.

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