La salud de las rodillas, clave del movimiento


Cuidarlas desde la juventud. Nadie repara en ellas hasta que comienzan a doler. Lesiones, sobrepeso y algunas patologías prevalentes de esa articulación pueden afectarlas.

 rodilla

Como sucede con otras partes del cuerpo, mientras todo está bien, nadie repara en la rodilla. Pero si aparecen molestias, se advierte la importancia que tiene esta articulación para la vida diaria. Subir, bajar y desplazarse son sus funciones principales y, generalmente, cuando la lesión llegó se advierte todo lo que se podría haber hecho para evitarla, a menos que haya sido producto de un hecho accidental.

Problemas de meniscos y ligamentos en la juventud, y artrosis con edad más avanzada, suelen ser los más habituales. Fisioterapia o quirófano, las soluciones. Una vida sana, activa, sin sobrepeso y con algunos ejercicios, son las que podrían llamarse terapias preventivas. Las lesiones, no provienen solo del deporte, cualquiera puede sufrirlas en el trabajo, en la calle, en la casa.

Vista desde adentro, la rodilla tiene una compleja anatomía. Consta de una parte ósea compuesta por fémur, tibia y rótula, además de cartílago articular, meniscos interno y externo, cápsula articular, cavidad sinovial, bolsas serosas, ligamentos laterales y cruzados, músculos, vasos y nervios. Cualquiera de estas partes que se vea afectada, repercute en el resto.

“Es una de las articulaciones más complejas. Soporta la mayor parte del peso del cuerpo en posición de pie, y todo tipo de esfuerzo, presiones, giros, ya sea en la actividad diaria y laboral como ante cualquier ejercicio físico. Por este motivo es de suma importancia su cuidado”, destaca Cecilia Viganotti, licenciada en Kinesiología y Fisioterapia del centro Salus.

La función mecánica de todas las articulaciones del esqueleto es permitir el movimiento de los segmentos óseos, al mismo tiempo que soportar cargas funcionales, que son complejas interacciones mecánicas. “En la rodilla, los movimientos deseados habitualmente se asocian con actividades ambulatorias, que incluyen caminar, correr, subir, bajar. Las cargas funcionales en estas actividades son la fuerza de reacción del piso, aplicada sobre el pie durante la fase postural o la carga inercial de la pierna durante la fase de desplazamiento de esa actividad. Salvo en la posición de parado, estático, la rodilla soporta cargas variables, además de permitir el movimiento entre sus tres componentes óseos”, explica Jorge Iscaro, médico traumatólogo del Instituto de Traumatología de Córdoba (ITC).

Las rodillas son articulaciones que sufren el desgaste fisiológico producto de la edad, pero su salud también tiene que ver con el estilo de vida. “Alrededor de los 50 años, las causas más comunes de dolor de rodillas son secuelas del deporte durante la infancia y juventud y el sobrepeso, así como la práctica de deportes sin estar debidamente entrenados. También la artrosis, que puede potenciarse con el sobrepeso”, explica el médico traumatólogo Jorge Caruso, de la Clínica Universitaria Reina Fabiola.

“Cuando hay sobrepeso, el cartílago de la articulación se va gastando más tempranamente. Tener una buena masa muscular en el muslo, los cuádriceps y los isquios tibiales ayuda a evitar lesiones capsulo-ligamentosas en las rodillas, la mejor prevención es el buen estado de salud (estado de equilibrio bio-psico-social), alimentación y peso adecuado, actividad física adaptada según el individuo y su edad”, advierte.

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