La suba del precio del dólar llegó a las góndolas: la nueva tanda de aumentos ronda el 10%


Las empresas habían advertido que en la inflación del mes pasado aún no se reflejaba el impacto pleno de la suba del dólar. Y que recién en junio empezaría a verse el verdadero efecto del “contagio a precios”. Supermercados, impactados por nuevas listas de proveedores.

 

Las principales cadenas de supermercados recibieron mails con nuevas listas de precios. Hay aumentos que, en su mayoría, van de 7% al 10% en los principales rubros. Aunque hay casos de incrementos de hasta 18%, como sucede con los importados.

Las fábricas y comercializadoras de alimentos y productos de limpieza justificaron las remarcaciones por la suba del dólar. Pero estos ajustes no responden a la escalada de la última semana. Estos incrementos toman en cuenta parte de la corrida del mes pasado.

Durante mayo, el tipo de cambio pasó de $20,80 a $25,40. Esa suba -del 22% en un solo mes- no había tenido su traspaso pleno a los demás precios de la economía.

En efecto, el Indec acaba de publicar un índice de “apenas” 2,1% para mayo. Y aunque los alimentos registraron un avance superior -de 3,3%-, ese registro tuvo que ver más que nada con la propia dinámica inflacionaria y no tanto con la primera ola devaluatoria.

La realidad es que la fuerza del contagio a los precios apareció ahora. La intransigencia de los fabricantes e importadores provocó, incluso, que alguno de las grandes supermercados devolviera la mercadería en medio de la entrega, argumentando que no podían convalidar semejantes aumentos.

En concreto, la ola de incrementos incluyó a las principales empresa del sector. Molinos, por ejemplo, anunció un ajuste general del 7% a partir de este mismo lunes.

Los aumentos incluyen a cientos de sus productos, todos protagonistas de la mesa familiar. Molinos elabora desde fideos y aceites (distintas categorías y calidades) hasta harinas. También es muy fuerte en arroz y congelados.

Molinos no fue la única empresa líder en ajustar. Ocurre que es la más relevante por la llegada de sus productos. En el rubro de las golosinas, la multinacional Nestlé hizo lo propio. Allí se anunciaron incrementos de 8,5% promedio.

Ocurrió lo mismo con el café. Con la salvedad del segmento de las cápsulas, que llegaron con ajustes de hasta 18%. Ese movimiento estuvo vinculado íntegramente con la devaluación, ya que se trata de un producto importado. Pero también fue rechazado por algunas cadenas comerciales.

Los aceites de mesa se encarecieron otro 7% en las últimas horas. Ya habían subido 10% promedio hace un par de semanas. Y habían sido incrementados un 6% adicional promedio el mes pasado.

Algunos aumentos no son autorizados por los supermercados por el simple hecho de que rompen su ecuación de rentabilidad al punto de que prefieren quedarse sin esos productos en sus góndolas antes que ofrecerlos a valores que podrían provocar enojo en sus clientes o bien, que obligaría a comercializarlos con un margen de ganancia más pequeño que el deseado.

Las remarcaciones en el inicio del fin de semana incluyeron al rubro “bebidas no alcohólicas”, con un amplio registro de entre 5% y 10%, dependiendo de las marcas y del volumen del envase.

También hubo saltos en los congelados, de entre 9% y 10%. Se trata de un rubro muy castigado en los últimos meses. Ya no sólo por la disparada del tipo de cambio sino también por las subas en las tarifas de electricidad y en los fletes refrigerados.

En otras categorías, también se anotaron alzas de 7% promedio en las conservas, que incluyen a distintos contenidos (pescados, frutas y legumbres). Dentro de este rubro, las latas de atún encabezaron los ajustes: 40% de incremento promedio en los últimos 30 días.

Fuera de la canasta básica alimentaria, los productos de limpieza registraron este fin de semana alzas adicionales del 7% promedio.

Desde los supermercados aseguran que estos aumentos se irán trasladando de a poco. La estrategia que siguen las cadenas es mirarse unas a otras y definir los ajustes de acuerdo a lo que van haciendo las líderes. En un mercado híper competitivo y con facturación real a la baja por la caída del consumo masivo, los gerentes comerciales tienen el desafío de no perder clientes.

(Fuente:Iprofesional)

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