Los talibanes continúan su avance y toman el control de cuatro capitales provinciales


Se espera que los combatientes comiencen el acecho de ciudades del norte. Estados Unidos intensificó sus ataques aéreos.

Kunduz, gran ciudad del norte de Afganistán, y Sar-e-Pul, en el noroeste, cayeron el domingo por la mañana en poder de los talibanes, convirtiéndose en la tercera y cuarta capitales provinciales tomadas por los insurgentes en tres días.

Se trata del más importante avance de la ofensiva militar de los talibanes lanzada en mayo pasado, cuando las fuerzas extranjeras presentes en Afganistán empezaron a retirarse del país.

En los últimos tres meses, aprovechando la retirada de las tropas extranjeras, los talibanes controlaron enormes zonas rurales, y centran ahora su ofensiva en las grandes ciudades.

Los insurgentes ya se apoderaron el sábado de la ciudad de Sibargan (noroeste), capital de la provincia de Jawzjan, un día después de hacerse con el control de Zaranj (sudoeste), capital de la provincia de Nimroz, cerca de la frontera con Irán.

A finales de junio, los talibanes conquistaron los distritos que rodean Kunduz y el importante puesto fronterizo de Shir Khan Bandar, que linda con Tayikistán, un eje neurálgico para las relaciones económicas con Asia central.

«La caída de Kunduz es verdaderamente importante, pues liberará a un gran número de combatientes talibanes, que podrán ser movilizados a otros lugares del norte», señaló en declaraciones a la AFP Ibraheem Thurial Bahis, conusltor del gabinete International Crisis Group (ICG).

En las redes sociales, se publicaron imágenes este fin de semana de lo que parecían ser prisioneros talibanes liberados en las ciudades que los insurgentes acababan de tomar.

Muchos afganos viven con temor el espectro de un retorno al poder de los talibanes, que gobernaron Afganistán entre 1996 y 2001 imponiendo un severo régimen islámico, antes de ser expulsados por una coalición internacional liderada por Estados Unidos.

Las tropas extranjeras han estado en Afganistán durante casi dos décadas, tras la invasión encabezada por Washington luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001.

El acuerdo firmado en Doha, en febrero de 2020, por los talibanes con Estados Unidos, que previó la retirada de todos los soldados extranjeros de Afganistán, les impedía -al menos teóricamente- a los insurgentes llevar a cabo ataques en las grandes ciudades afganas.

Pero, ahora, ante los avances de los insurgentes en las grandes urbes, Estados Unidos, que culminará su salida de Afganistán a finales de agosto, intensificó sus ataques aéreos.

Esta semana, poco antes de iniciar la toma de las capitales provinciales, los talibanes habían reivindicado el asesinato del jefe de comunicación del gobierno afgano, tras haber advertido que llevarían a cabo operaciones contra altos cargos en respuesta a la intensificación de los bombardeos.

La rápida ofensiva talibán suscitó preocupación internacional. Esta semana durante una reunión del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, la emisaria de la ONU en Afganistán, Deborah Lyons, instó a los talibanes a «cesar» esos «ataques contra las ciudades».

Además, Lyons pidió al Consejo que lance una advertencia «inequívoca».

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