Manu Ginóbili recibió tres “delirantes” ofrecimientos de trabajo


Varias firmas lo tentaron para sacarle provecho a su prestigio mientras el ex escolta bahiense se afincó en la ciudad e incluso presenció un entrenamiento de San Antonio Spurs, su ex equipo.

Hace una semana, Emanuel Ginóbili tomó la decisión de colgar las botas y ponerle punto final a su carrera como basquetbolista, que se extendió por 23 años, 16 de los cuales defendió la casaca de San Antonio Spurs en la NBA, donde cosechó cuatro anillos de campeón (2003, 2005, 2007 y 2014). Sin embargo, como continuará radicado en la ciudad texana (sus hijos comenzaron el colegio), el jueves ya se hizo presente en los entrenamientos de la franquicia dirigida por Gregg Popovich.

Aunque todavía no tiene claro a qué se dedicará tras su brillante trayectoria en el básquet, el ex escolta bahiense ya recibió tres delirantes ofertas laborales para ocupar su tiempo y prestar su nombre. Uno llegó por parte de un viejo conocido: David Robinson. El Almirante, ídolo de los Spurs y compañero de Manu durante dos temporadas (2002 y 2003), le hizo una propuesta vía Twitter. “Gran oportunidad para sumarte a Admiral Capital Group”, le escribió, en relación a su empresa de inversiones.

La segunda propuesta que le llegó a través de las redes sociales vino de Sea Life Aquarium y Leoland Discovery Center de San Antonio, que será inaugurado en 2019 en la ciudad, le ofreció transformarse en el nuevo “Director Honorario de la diversión”, tal vez basándose en su tendencia al “showtime” cuando hacía maravillas con la pelota naranja. El ofrecimiento es formal: lleva la firma de Jeremy Aguillen, manager del emprendimiento.

La última oferta viene de parte de la empresa Terminix, dedicada al control de plagas en Estados Unidos, que le ofreció incorporarse al staff part time para dedicarse al exterminio de murciélagos debido a una virtud que supo exhibir en sus tiempos de basquetbolista.

En 2009, en ocasión de un encuentro ante Sacramento, Manu “cazó” con sus propias manos un murciélago desorientado que entró al estadio. Como consecuencia, para prevenir el contagio de enfermedades, recibió un paquete de ocho inyecciones. Pero la acción quedó en el recuerdo.

“La calma y precisión que mostraste en ese momento tienen relación con las capacidades que necesitamos para servir a nuestros clientes”, dice un párrafo de la carta que rubrica Russ Garceau, director en la región de la firma.

 

 

 

Fuente: Infobae

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