Obama se cruzó con Romney en un áspero debate televisivo


Intercambiaron duras acusaciones sobre temas como economía y política exterior; el presidente se mostró mucho más agresivo y acusó a su rival de mentir.

El próximo lunes 22 será el tercer debate. Foto: EFE

WASHINGTON.- Parecían otros, distintos a los de hace dos semanas. Barack Obama se despertó y pasó al ataque. El republicano Mitt Romney mostró los dientes y se encargó de poner al presidente contra las cuerdas en más de una ocasión.

En el segundo y crucial debate entre los candidatos norteamericanos, Obama y Romney lucharon por quitarse la palabra. El mandatario lo acusó varias veces de «no decir la verdad» y ambos chocaron en cuestiones como empleo, impuestos y energía, con frases filosas y reproches que, en momentos, rozaron lo personal.

Obama acusó al millonario Romney de pretender un modelo en el que los más ricos «paguen menos impuestos». El republicano reprochó que la clase media «de la que tanto habla» el presidente «hoy paga bienes y energía más caros y tiene un desempleo inaceptable».

Y luego, en medio de los cruces por la economía, Romney cargó contra su contendiente por conducir a Estados Unidos por «el camino de Grecia», debido al crecimiento de la deuda pública. «Hemos pasado cuatro años consecutivos en los que él dijo que reduciría el déficit a la mitad y, en lugar de ello, lo duplicó», dijo.

Así transcurrió buena parte del cara a cara de más de una hora y media que sostuvieron anocheObama y Romney en la Universidad de Hofstra, estado de Nueva York.

Esta vez fue el público el que hizo las preguntas. Una de las mejores fue la que se le dirigió al republicano: «¿En qué se diferencia usted del ex presidente George W. Bush?», disparó una mujer.

Romney trastabilló bastante y se fue por las ramas del déficit fiscal. «Somos dos personas diferentes», saldó.

Obama le refrescó la memoria con una nota envenenada: «Usted no se parece a Bush en que él apoyó la reforma migratoria y no buscaba autodeportaciones» de inmigrantes. Le reprochó, de ese modo, tener visiones más extremas que las del cuestionado ex mandatario republicano.

Aun así, parecía que la baza daba para bastante más de lo que apuntaron cada uno de los candidatos, que se interrumpieron mutuamente desde el arranque y a menudo hablaron al mismo tiempo. «Tendrás tu oportunidad en un momento. Todavía estoy hablando», dijo en un pasaje el ex gobernador de Massachusetts.

El debate comenzó con una enorme presión sobre Obama. La coincidencia era que, tras el pálido comportamiento que tuvo en el primer cruce, anoche se jugaba buena parte de la posibilidad de un segundo mandado.

Según las encuestas, ambos mantenían una carrera ajustadísima: Romney mejora, pero no consigue terminar de ponerse a la delantera, y Obama, pese a que lideró buena parte de la campaña, no consigue aumentar la distancia.

La cita tuvo lo que aquí se denomina un formato de «town hall», una especie de asamblea ciudadana en la que el público fue representado por 82 personas elegidas por la consultora Gallup. Entre ellas, la moderadora, Candy Crowley, de la cadena CNN, eligió a quienes hicieron preguntas.

Obama llegó ayer con un desafío: encontrar un tono más enérgico, pero, al mismo tiempo, sin sonar corrosivo, como fue su vicepresidente Joe Biden con el aspirante Paul Ryan. «Les prometo que el presidente volverá rugiendo», se había envalentonado su ex vocero y hoy asesor de campaña Robert Gibbs.

Para Romney, la clave era mostrarse de nuevo «más moderado y en posiciones más hacia el centro» que en el primer tramo de la campaña.

Con un banco a su espalda para sentarse, los candidatos pudieron ayer levantarse y caminar cuanto quisieran por el estudio y acercarse a quienes les preguntaban. De hecho, una de las cosas que se midieron fue su capacidad para interactuar con el público.

El formato modificó unas cuantas cosas más. Por ejemplo, la primera pregunta la recibió Romney, porque eso fue lo que decidió una moneda al aire. A diferencia del primer cruce, esta vez no hubo intervenciones finales, a modo de conclusión, por parte de los contendientes, que volverán a verse las caras en el último debate televisado el próximo lunes.

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