Más exigencias y mejoramiento estético para los carros


Antes de fin de año los carros de venta de panchos y de pochoclos serán similares y ploteados con imágenes de la ciudad mientras que los vendedores tendrán la obligación de vestir delantal y gorro blancos de cocina para atender al público. El municipio busca consolidar el modelo de ciudad turística al que apuesta y a la vez mejorar las condiciones sanitarias de estos comercios callejeros. El primer carro intervenido puede verse en Avenida Olascoaga y San Martín.

carrito_panchos_ploteado

El subsecretario de Fiscalización Externa, Gustavo Orlando, contó que esta acción se enmarca dentro de un programa más amplio de embellecimiento y de ordenamiento del espacio público propuesto por el intendente Horacio Quiroga. Esta etapa está dirigida a “mejorar las condiciones de los carros en cuanto a sus características técnicas, higiénicas y estéticas”, explicó.

“Embellecer la ciudad no implica descuidar la salud de los consumidores, por eso la decisión de que los vendedores usen delantales, gorros o cofias y guantes descartables para manipular alimentos”, destacó Orlando al anticipar que los expendedores deberán aprobar un nuevo curso de manejo de comestibles “cosa que el vecino que compra un pancho esté seguro de lo que está comiendo”.

En la ciudad hay 18 carritos habilitados con puestos fijos, 12 de de los cuales venden panchos y los restantes pochoclo, garrapiñadas y nubes de algodón de azúcar.

“Son estructuras que ya forman parte del paisaje urbano, por eso la política de buscar una uniformidad estética, de embellecerlos y a la vez de optimizar las medidas sanitarias”, insistió.

El pasado sábado Orlando mantuvo una primera reunión con propietarios de los carros de comida y la semana próxima habrá otra para avanzar con la realización del curso de manipulación de alimentos. Esta misma medida correrá para los carros de venta de lomitos que suelen verse durante las fiestas de la Confluencia, de la Ciudad y la anual de los artesanos.

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