Supervolcán amenaza a Nápoles y el mundo


La caldera de los Campos Flégreos ocupa un espacio de más de doce kilómetros de ancho en el golfo de Nápoles, la mitad de ellos bajo las aguas del Mediterráneo. En su superficie los géiseres, las fumarolas, los cráteres y los estanques de barro hirviendo atestiguan la constante actividad hidrotermal que tiene lugar bajo la corteza. Según los científicos este supervolcán, dormido desde hace casi cinco siglos, podría estar despertando.

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Una investigación realizada por geólogos italianos y franceses y publicada en Nature Communications sugiere que el magma en el interior de los Campos Flégreos podría estar alcanzando un «punto crítico de presión desgasificadora» (CDP por sus siglas en inglés). Según los autores, de alcanzarse este nivel la expulsión de gases magmáticos calentaría los fluidos y rocas hidrotermales hasta deformarlas, desencadenando un proceso de inestabilidad podría culminar en una erupción.

En 2012 las autoridades italianas aumentaron el nivel de alerta de verde a amarillo, una categoría que establece la necesidad de vigilancia científica para la caldera en torno a la que viven más de 500.000 personas. «Desafortunadamente, la vulcanología no es una ciencia precisa», explica Giovanni Chiodini, investigador del Instituto de Geofísica y Vulcanología de Bolonia y coautor del estudio, «y las previsiones a medio-largo plazo no son posibles».

Las calderas volcánicas desarrollan sistemas hidrotermales complejos en períodos de reposo. Cuando el volcán despierta, son las interacciones entre el magma y esos sistemas las que determinan si se producirá o no una erupción. A lo largo las últimas décadas se han venido detectando pequeñas variaciones en el nivel del suelo, un indicador de que la roca fundida está llenando lentamente la cámara de magma de la montaña.
La erupción de un supervolcán como el de los Campos Flégreos arrojaría a la atmósfera cantidades masivas de roca, ceniza, polvo y dióxido de azufre, suficientes para bloquear la radiación solar y provocar un descenso global de las temperaturas globales. Un fenómeno que los científicos denominan ‘invierno volcánico’.
Ya en 2004 la Sociedad Geográfica Británica presentó un informe en el parlamento de Londres instando a los gobiernos mundiales a que tengan en cuenta la posibilidad de una erupción masiva un supervolcán, un fenómeno que señalaron como «diez veces más probable que el choque de un asteroide contra la Tierra».
Una de las últimas grandes erupciones fue la de 1991 en Filipinas. El estallido del Pinatubo redujo en un 10% la cantidad de luz solar que recibió la tierra ese año, provocando un descenso de las temperaturas globales de medio grado.

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