Preocupante: por la sequía, autorizan a dispararle a los canguros en Australia


La invasión de estos animales, que podría estar provocada por el cambio climático, afecta fuentes de comida y agua en fincas.

Australia ha autorizado a los granjeros del estado de Nueva Gales del Sur a disparar contra los canguros debido a la invasión de estos animales en sus fincas empujados por la severa sequía, que podría estar relacionada con el cambio climático.

“Los canguros que están cerca de las fuentes de comida y agua están poniendo una gran presión en las granjas y debemos revertir esto lo más pronto posible”, dijo esta semana el ministro de Industrias Primarias de Nueva Gales del Sur, Nial Blair.

La medida supone facilitar de manera temporal a este colectivo el acceso a las licencias para cazar canguros, que en situaciones normales están muy restringidas.

La sequía, en pleno invierno austral y una de las peores en las últimas décadas, afecta al este y sureste del país en todo el territorio de Nueva Gales del Sur, que es 1,5 veces más grande que España, y a cerca del 60 por ciento de su vecino Queensland, que mide casi tanto como México.

Desde hace semanas circulan imágenes desgarradoras de granjeros desesperados, vistas aéreas de grandes terrenos agrietados por la falta de agua, de ganado famélico y desesperado por alimento y de crías de ovejas moribundas al lado del cadáver de sus madre, entre otras tantas.

El Gobierno federal y el de Nueva Gales del Sur ya han destinado más de 1.500 millones de AUS (1.104 millones de USD o 958 millones de EUR) en total para ayudar a mitigar el estrago causado por la sequía de este año, en el que en algunas partes del país han padecido el verano más caluroso.

En días recientes, un joven camionero fue hospitalizado por agotamiento tras conducir 57.000 kilómetros en cuatro semanas para transportar forraje hacia Nueva Gales del Sur, según la cadena australiana ABC.

Graeme Burgess, un ganadero del noroeste del citado estado comentó a ese medio que él ha tenido que reducir su pequeño ganado ovino de 250 cabezas a 78 por la sequía, mientras que otros se quejan de no tener suficientes balas para sacrificar a sus animales.

Según datos de la Oficina Australiana de Estadística, en el pasado junio se sacrificaron 655.621 vacas (7,8 por ciento más que el mismo mes del año anterior), así como 2,1 millones de corderos y 869.660 ovejas, lo que representa un aumento del 12,2 y 39,3 por ciento respecto del mismo periodo de 2017, a consecuencia de la sequía.

El precio del forraje aumentó en más del doble hasta los 400 AUD (294 USD o 255 EUR) por tonelada, mientras se buscan alimentos alternativos y se baraja la posibilidad de importar heno a causa de esta sequía de grave severidad.

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