¿Que se dijeron el papa Francisco y la Presidente?


ROMA.- En la confirmación de un giro en la estrategia de su relación con la Iglesia, la presidenta Cristina Kirchner se adelantó a sus pares y fue ayer la primera jefa de Estado en saludar al papa Francisco, apenas finalizó la misa con la que el jesuita argentino inició su pontificado, en la multitudinaria misa celebrada en la Plaza San Pedro.

El saludo de Cristina Kirchner al Papa, en San Pedro. Foto: Reuters

El saludo de Cristina Kirchner al Papa, en San Pedro. Foto: Reuters

Apenas terminó la ceremonia, Cristina Kirchner dejó la plaza e ingresó en la Basílica de San Pedro y, embriagada por la emoción, saludó al Pontífice, y le dijo: «Le pido a Dios que lo bendiga, Francisco». El papa Bergoglio, con quien el día anterior había compartido un almuerzo que duró dos horas y veinte, le respondió: «Gracias por venir, Cristina».

El visible acercamiento de la Presidenta a la Iglesia se diferencia notoriamente de la tirante relación que se registraba hasta hace muy poco, cuando Bergoglio se desempeñaba como arzobispo de Buenos Aires. Y se suma a otros gestos significativos, como la participación de la organización kirchnerista Unidos y Organizados en una vigilia de oración para rezar por el Pontífice, en San Martín, y la reunión de una hora que la propia Cristina Kirchner tuvo ayer, por iniciativa propia, con el presidente del Episcopado y arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo (ver aparte). La reunión fue la última actividad de la Presidenta en el elegante hotel Eden, ubicado en el barrio donde transcurre La dolce vita, y que abandonó tras concluir la audiencia. Camino al aeropuerto se detuvo diez minutos para saludar a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y luego se embarcó rumbo a Buenos Aires.

En el saludo al Papa se alcanzó a percibir que Cristina Kirchner le dijo al Papa: «Perdone, quiero pedirle que rece por la Argentina, por todos». Francisco le pidió, a su vez, que rezara por él, a lo que la Presidenta respondió: «Pero, por supuesto. Mucha suerte, le deseo muchos éxitos».

Pese a los esfuerzos del Gobierno por revertir la conflictiva relación con la Iglesia, que se alimentó con sucesivos desencuentros, el papa Francisco se manejó con prudencia y no comprometió una respuesta favorable a las peticiones. Aún no respondió al pedido que le acercó Cristina Kirchner para que intercediera ante Gran Bretaña y la siente a dialogar con la Argentina para superar el diferendo, y tampoco comprometió un viaje al país en ocasión de su visita a Río.

Fuentes eclesiásticas indicaron que «resulta difícil» que el Papa pueda combinar un viaje de envergadura a la Jornada Mundial de la Juventud con otra visita de peso, como sería su llegada a la Argentina. No obstante, estimaron que Bergoglio podría decidir realizar sendos viajes en fechas distintas, en referencia a la prevista beatificación del cura Brochero, programada para septiembre u octubre.

Comments

comments