Terminaron las jornadas de vacunación COVID-19 a demanda con un total de 3.745 dosis aplicadas


A las 2.448 dosis aplicadas el jueves en la ciudad de Neuquén, con la estrategia de vacunación COVID-19 a demanda, ayer se sumaron otras 1.297 personas vacunadas.

Las jornadas de vacunación COVID-19 a demanda en la ciudad de Neuquén culminaron ayer con un total de 3.745 personas vacunadas con primeras dosis, 2.448 el jueves y 1.297 ayer. Así quedó plasmada la gran convocatoria que despertó esta estrategia entre los adultos mayores de 60 años y las personas de 18 a 59 años con factores de riesgo que se acercaron, en el transcurso de los dos días, al Estadio Ruca Che y al gimnasio del Colegio Don Bosco con su DNI en mano y una mezcla de esperanza y alegría por recibir la vacuna. En el caso de estos últimos, también se presentaron con su prescripción médica, acreditando con ella no sólo sus factores de riesgo sino también una evaluación médica.

“Nos llena de emoción haber podido llevar a cabo estas dos jornadas, fue un trabajo inmenso de parte de los equipos y de las y los voluntarios que suman y se siguen sumando a esta campaña de vacunación inédita, histórica, que sin dudas es un gran desafío, pero que capitalizamos día a día con muchísima en experiencia. Cada gesto y cada agradecimiento de la población es lo que nos incentiva a seguir trabajando”, resaltó la ministra de Salud, Andrea Peve.

Una gran apuesta sostenida con el compromiso de los equipos de salud y la ayuda esencial de las y los voluntarios que participan de la campaña, que redoblando esfuerzos y aceptando el desafío, vacunaron en sólo dos días y en dos dispositivos a 3.745 personas. Y es que el proceso de la vacunación comienza mucho antes de que el o la vacunadora se disponga a aplicar la dosis.

El proceso comienza desde que las personas se acercan a los dispositivos de vacunación y los equipos de salud recorren la fila uno a uno, con un saludo ameno y corroborando no sólo que es parte de la población objetivo a vacunar bajo esta estrategia, sino su domicilio y la existencia de una receta médica como es el caso para las personas con factores de riesgo.

A partir de allí, el engranaje no cesa hasta que la última persona a vacunar es inmunizada. Desde las y los voluntarios que ayudan con la fila, que reciben a la gente y sanitizan sus manos al tiempo que responden sus dudas, los guían en el recorrido del dispositivo, higienizan las sillas, registran la vacunación y fundamentalmente le regalan una sonrisa a cada persona.

Por otro lado, al final del recorrido del dispositivo, las vacunadoras y los vacunadores son quienes aguardan en el box y reciben con calidez a cada grupo de personas que ingresa a vacunarse. Como una danza que vuelve a repetirse una y otra vez, estos preparan cada dosis con el mismo cuidado y profesionalismo y las aplican con la alegría y el cariño de reconocer lo que ese acto significa para la persona y el contexto de pandemia en el que vivimos. Al final todo se sella con aplausos y en algunos casos con la emoción convertida en lágrimas.

Y todos ellos y ellas, sin contar a todos los otros y otras que no se ven, los que transportan las vacunas o cuidan su refrigeración, quienes concibieron los dispositivos y su flujo de circulación mucho antes de su funcionamiento, y una eterna lista de personas que aún queda por detrás.

Todos y todas son quienes hicieron posible implementar esta estrategia que hizo posible tener hoy a 3.745 nuevas personas vacunadas con primeras dosis, entre adultos mayores de 60 años y personas de 18 a 59 años con factores de riesgo, lo que se traduce en esta etapa como un beneficio para mitigar el riesgo en estos dos grupos poblacionales.

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