Testigo asegura haber visto a Marita Verón en un prostíbulo de La Rioja


 

La testigo precisó que fue «en mayo o junio de 2002» cuando estuvo encerrada junto con la joven en el prostíbulo riojano.

En el juicio por el secuestro y desaparición de la joven tucumana, una mujer que fuera víctima de la trata de personas dijo haberla visto y hasta dialogó con ella. «Me dijo que tenía una hija llamada Micaela y que la extrañaba», declaró.

Una testigo de identidad reservada confirmó ayer que María de los Ángeles Verón estuvo cautiva en un prostíbulo de La Rioja hace 10 años, al reanudarse en Tucumán el juicio por el secuestro y desaparición de la joven, perpetrado en 2002 por una red de trata de personas.

«Un día me metí en una habitación y hablamos con Marita de nuestros hijos. Tenía los ojos brillosos y dilatados, como si hubiera consumido algo», explicitó la mujer, de nombre Lorena, al declarar ante el tribunal.

«Me contó que tenía una nena de tres años, Micaela, que la extrañaba, que se cuidaba el pelo, se lo planchaba, hacía dieta. Y que desde que estábamos ahí no podía seguir con su vida, ver a su hija», agregó.

La testigo precisó que fue «en mayo o junio de 2002» cuando estuvo encerrada junto con la joven en el prostíbulo riojano El Desafío, regenteado por José Fernando «Chenga» Gómez, y aseguró que el lugar era frecuentado por Mariana Bustos y Humberto Juan Derobertis, 3 de las 13 personas imputadas en el caso.

Tras aclarar que no vio allí a Irma Lidia Medina, madre de Gómez, ni a su hijo, Gonzalo Gómez, dijo que sabía por «versiones» que estas personas también administraban burdeles.

La mujer sostuvo que conoció a Verón «en un momento de miedo, después de un rito satánico, porque ahí hacían brujerías y magia negra, y había chicas que decían que estaban poseídas». «Yo no dormía. Si nos llegaba a ver juntas o hablando entre nosotras, nos castigaban y nos encerraban», aseveró. La testigo dijo que a Verón «se la llevaron en un (Fiat) Duna blanco» un día antes de que la policía local allanara el local y estimó que eso ocurrió porque quienes regenteaban el burdel estaban avisados.

Puntualizó que Verón estaba aislada del resto, en un piso superior al que sólo accedían los encargados, y afirmó que tenían prohibido tener contacto con ella. Asimismo, dijo que recién identificó a la joven secuestrada cuando declaró en la etapa de investigación.

En otro momento de su declaración, la mujer ratificó que a El Desafío concurrían jueces, políticos, empresarios y policías, a quienes Gómez les daba plata. Denunció, además, que en una oportunidad «dos chicas se escaparon descalzas, fueron a una iglesia, el cura les dio unas alpargatas y las trajo de vuelta». «Había como 25 chicas y nos controlaban cinco hombres. Algunas estaban embarazadas y las hacían abortar. Las venía a buscar Mariana (Bustos) y decían que las llevaban a un médico de una salita».

Lorena tiene actualmente 34 años, es madre de cinco hijos, vive en el interior de Córdoba y fue hallada tras un arduo trabajo para determinar su identidad, ya que durante su estadía en el prostíbulo riojano se le sustituyó el DNI y era obligada a responder al nombre de Anahí, con el que estaba mencionada en el expediente judicial.

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